
Vivimos una época de cambios, las nuevas circunstancias – acontecimientos mundiales, realidades sociales, crisis económica…– nos han obligado a reaccionar, a cambiar la manera de ver y de hacer las cosas. Las ayudas sociales no escapan a esta tendencia: las necesidades evolucionan y los recursos no son los mismos. Y eso lleva a buscar nuevas formas para gestionarlas.