
Los retos del Gobierno de España son ingentes y siguen en pie: tenemos un país prácticamente intervenido, donde los mercados todavía recelan de la posibilidad de que cumplamos o no con nuestros compromisos. El gobierno cuenta con sólo 18 meses para que, con los presupuestos pendientes del 2012 y los del 2013, poder recortar 43.000 millones de euros, una cantidad elevadísima, y que la mayoría de la ciudadanía todavía no es consciente que va a ser duro, muy duro. Pues la izquierda sigue con la monserga de una “salida social a la crisis”.
El país no está para ninguna tontería. Es el momento de ser patriotas, de empujar todos para salir de esta difícil situación. Llevábamos trece años viviendo por encima de nuestras posibilidades, y ha llegado el momento de ajustarnos a nuestra riqueza real, debemos pensar como si fuésemos una familia, ha llegado la hora de ajustarnos el cinturón para lograr cuanto antes que comencemos a crear empleo.
Al gobierno le debemos pedir que reparta las cargas en las reformas financiera, laboral, en el recorte de los gastos sociales, en la reducción de la Administraciones. Deben dar ejemplo los políticos, y la nueva ley de Transparencia apunta buenas maneras, ¡por fin! nos vamos a enterar cuánto ganan, en qué gastan, y se les podrá perseguir si gastan sin ton ni son.
Ha llegado el momento de no pastelear, de hablar claro con los nacionalismos periféricos, y respecto a los imprescindibles ajustes, es la hora del sentido común, de arrimar el hombro y de pedir a la oposición socialista que todos digamos que la salida de mañana pasa por los sacrificios de hoy. Estos chocan con el sentir general de la ciudadanía, que no responde con madurez si no se le habla claro desde la instituciones para justificar la toma de medidas en todas las direcciones: bueno ha sido el recorte del sueldo de banqueros intervenidos, la dación en pago en determinados desahucios, la adecuación del aborto a la situación legal anterior, la modernización de la justicia, etc. para que, entre todos, hagamos que el país funcione y se regenere.
Lo de la Huelga General de este jueves 29 es lógica desde el punto de vista de los Sindicatos, pero no desde los trabajadores. A los sindicatos se les terminarán muchos de sus privilegios, pero al trabajador normal le irá mejor, pues el mundo que conocimos en buena medida heredado del franquismo ya no volverá, y debemos prepararnos para competir en las mismas condiciones que los demás países de nuestro entorno.