
Navarra sigue contando, según los 233 panelistas consultados, con fortalezas estructurales sólidas, pero también muestra síntomas de desgaste y apuntan tensiones sociales que no se deben pasar por alto. Las proyecciones a cinco años muestran una tendencia al pesimismo. Un 42% cree que Navarra será más desigual económicamente y un 40,3% anticipa más conflictos sociales y más racismo. Apenas un 12,4% piensa que seremos más democráticos, frente a un 35,6% que anticipa retrocesos en este ámbito.