Diario de Navarra, 7 de abril de 2006
Julio Pomés, en nombre del Comité Ejecutivo de Institución Futuro
LA sociedad civil navarra no puede permanecer indiferente ante el problema que vive nuestra planta de Volkswagen. En ese enfrentamiento doble (intersindical y de algunos sindicatos con la dirección) se está jugando la viabilidad económica de Navarra.
Que nadie se engañe: tal como demostró el Informe de los Presupuestos elaborado por Institución Futuro, nuestro gasto corriente es tan considerable que no hay margen para amortiguar la pérdida de ingresos que implicaría un cierre a medio plazo de la ensambladora de vehículos. Lo más duro de admitir es que el encasquillamiento de las posiciones parece provocado más por la lucha entre dos sindicatos (ante el río revuelto, un tercero puede sacar provecho) que el aprieto derivado de una estricta negociación laboral. Mirando los motivos por los que no se registra el acuerdo, no se comprende por qué algún sindicato, que se opone a la firma del convenio, aceptó en Zaragoza condiciones muy inferiores para los trabajadores. Tampoco se entiende por qué algunos líderes sindicales, ante un conflicto tan grave, se oponen al referéndum. Sorprende la incoherencia de un sindicato abertzale que mantiene en Vitoria posturas distintas a las defendidas en Landaben. La sospecha de que tras los acontecimientos puede haber motivaciones políticas múltiples está en muchos ciudadanos. No debería ser cierto que siguiendo consignas políticas haya intereses para desestabilizar Navarra.

Recientemente, el presidente de una reputada marca automovilística en España, que ha padecido un problema similar al que nos ocupa, se mostró muy pesimista respecto a las consecuencias que conllevará esta dilatada huelga. Es conocido que una situación parecida en su compañía supuso que la dirección central dispusiera una disminución paulatina y permanente de la actividad de la planta problemática, decisión que provocará su cierre completo en pocos años.

Institución Futuro considera que, en el caso de que no se solucione el desencuentro, el Gobierno de Navarra puede quedar legitimado para imponer un laudo arbitral de obligado cumplimiento. Nuestro Comité Ejecutivo ha encargado un estudio que determine si existe jurisprudencia que permita recurrir al laudo. El prestigioso bufete laboralista al que se encomendó el trabajo proporciona una conclusión clara en su dictamen: el Ejecutivo foral puede obligar a que las dos partes enfrentadas acepten un laudo. No olvidemos que por la dimensión de la empresa dentro de Navarra, nos hallamos ante un asunto de interés general.

No hay ninguna duda de que la solución óptima sería que los trabajadores de VW y la dirección llegasen a un acuerdo en el que todos se sintieran triunfadores. Pero si no fuera así, y si tampoco aceptaran el ofrecimiento del arbitraje gubernamental, sería necesaria una solución peor que las anteriores: la imposición por parte del Gobierno foral del laudo que considere oportuno. Las partes implicadas deben hacer un ejercicio de responsabilidad y darse cuenta de que si se tuviera que llegar a este arreglo, éste sería mejor que no llegar a ninguno. Por otra parte, aunque genere a corto plazo un mal clima, esta crispación no perdurará. Cuando la Administración no tiene otro remedio que intervenir, estamos ante el fracaso del mercado.

El “think tank” Institución Futuro no es una entidad dedicada a debatir sobre las emergencias. Si esta vez nos hemos pronunciado es porque creemos que como parte de la sociedad civil tenemos que manifestar nuestro punto de vista en situaciones de gravedad. Nuestra misión es aportar ideas e iniciativas para anticiparnos a problemas como el presente conflicto laboral. Ojalá se imponga el sentido común en trabajadores y directivos: todos podemos perder mucho si esta negociación fracasa por muy poco.

Julio Pomés, en nombre del Comité Ejecutivo de Institución Futuro