
El capital intelectual es “el conocimiento intelectual de una organización, la información intangible que posee y que puede producir valor”. La creación de riqueza empresarial, por tanto, depende en muchos casos por la generación de conocimiento. Su importancia debería ser reconocida. Y decimos debería porque aún existen muchas compañías que parecen no haberlo entendido. Investigadoras de la Universidad de Burgos han estudiado el estado de la gestión del capital intelectual en las empresas . Tras encuestar a más de 200 compañías de Castilla y León de más de 25 trabajadores, han concluido que muchas de ellas no emplean los modelos de capital intelectual para la generación de ideas que fomenten la creación de nuevos productos. El estudio permite catalogar a las empresas en tres grupos, dependiendo de su interés por el capital intelectual.
Las compañías ‘comprometidas’, casi el 20 por ciento de las encuestadas, “poseen mayor grado de desarrollo en la implantación de los sistemas de información de capital intelectual”. Las empresas de componentes del automóvil y desarrollo de software son las que mejor asumen su papel de transmisoras de información. Por el contrario, las ‘escépticas’ (22 por ciento) tienen un interés nulo en el desarrollo de modelos de capital intelectual. En esta categoría destacan las empresas de servicios de transporte y las de publicidad. El tercer grupo, superior al 58 por ciento, es calificado de ‘desconfiado’ porque sólo emplea mecanismos de evaluación, control y regulación de incentivos al uso tradicional “ignorando su papel como herramientas para transmitir información y asignar derechos de decisión que provoquen acciones que inciten a la innovación”. En un mundo cada vez más globalizado, la competitividad de los países pasa por potenciar la retención de activos intangibles. Mientras las empresas no apoyen las actividades de I+D, no se generará auténtica riqueza empresarial. A tenor de los resultados obtenidos por el mencionado informe, aún queda mucho por hacer.