En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la situación de las universidades europeas. El Centre for European Reform publicó recientemente un estudio sobre su funcionamiento, y se preguntaba de si estamos asistiendo a su renacimiento o a su decadencia. La conclusión del informe resultaba clara y desalentadora: las universidades europeas no consiguen retener a los cerebros valiosos, quienes acuden a Estados Unidos para dedicarse a la investigación. Las recomendaciones de Richard Lambert y Nick Butler, autores del informe, podrían parecer muy básicas, pero no por ello pierden valor: hay que invertir más en investigación, mejorar la calidad de la enseñanza, construir centros de excelencia, estrechar los lazos entre educación y empresa y dotar a las universidades de más autonomía.

Por su parte Ralf Dahrendorf, antiguo Comisario de educación de la UE, apuntaba en un seminario celebrado a mediados de julio algunas de las características del sistema universitario que, a su juicio, resultan perjudiciales: “la relación entre los investigadores no suele ser cooperativa, sino al contrario, tienden a competir. Además, la jerarquía universitaria es muy estricta y las relaciones muy formales, lo que no estimula la innovación”. El actual Comisario europeo de educación, Ján Figel, también participante en el seminario, añadió que echa en falta más debate sobre cómo financiar las universidades y sobre el espinoso tema de cobrar tasas por la educación terciaria. La Comisión europea publicó en mayo de 2006 una Comunicación sobre la reforma universitaria que será discutida bajo la recién estrenada presidencia finlandesa. Esperamos expectantes las conclusiones.

Entradilla:
En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la situación de las universidades europeas. El Centre for European Reform publicó recientemente un estudio sobre su funcionamiento, y se preguntaba de si estamos asistiendo a su renacimiento o a su decadencia. La conclusión del informe resultaba clara y desalentadora: las universidades europeas no consiguen retener a los cerebros valiosos, quienes acuden a Estados Unidos para dedicarse a la investigación.