Negocio & Estilo de Vida, 2 de junio de 2009
Impuestos: gasolina, alcohol y tabaco disparan el sueldo del Fisco
Todo contribuyente es consciente de que no sólo su sueldo marca el importe de la factura que cada año le pasan las distintas administraciones tributarias. La dificultad aparece al tratar de medir cómo engorda la porción de la tarta de ingresos reservada para Hacienda en función de diversas circunstancias personales y hábitos de consumo.

Para realizar estos cálculos, en los próximos días el think tank Institución Futuro tendrá a disposición del público en la web www.diadelcontribuyente.org, la versión actualizada con normativa 2008 de una aplicación informática que permite aproximarse a la fecha en que cada ciudadano, según sus circunstancias personales, concluiría el pago de impuestos si hasta esa fecha hubiese dedicado íntegramente sus ingresos a cumplir con Hacienda. Es el llamado Día de la Liberación Fiscal, o Día del Contribuyente.

Así, un asalariado que cobre 24.000 euros brutos y logre ahorrar 1.000 euros a final de año, cumpliría su 'contrato' con Hacienda el 9 de abril, pero esa fecha se adelantaría en tres días si tuviese dos hijos y pudiese aprovechar las correspondientes ventajas fiscales existentes en el IRPF.

Decisiones de consumo

Ahora bien; si en lugar de descendencia, este mismo ciudadano tuviese ciertos hábitos de consumo, su día del contribuyente podría variar sensiblemente—si, por ejemplo, fuma o utiliza el automóvil a diario—, o no sufrir apenas modificaciones —caso de un bebedor moderado—. Si se comparan estos supuestos con los de un contribuyente con mayores ingresos (40.000 al año, en el estudio), puede comprobarse cómo la progresividad original del esquema tributario que genera el IRPF se va modulando al añadir al caso de partida ciertas conductas de consumo, generadoras, en su mayoría, de una imposición indirecta que no distingue entre niveles de renta. De hecho, tanto si ambos contribuyentes tienen hijos, como si no, el de mayores ingresos tardará 15 días más que el de menores rentas en alcanzar su día de la liberación fiscal. En cambio, al sustituir la variable de la descendencia por la del alcohol, el tabaco o el automóvil, el margen entre ambos ciudadanos se va estrechando, y si se suman todas las variables, la diferencia se reduce hasta apenas siete días.

El otro factor claramente desequilibrante es la existencia de grandes facturas fiscales ajenas a la situación personal del contribuyente. En este sentido, si aplicamos a ambos supuestos la percepción de una herencia cercana a los 360.000 euros, generadora de un pago de 2.880 euros por el Impuesto de Sucesiones, resulta que a la fecha máxima prevista para el contribuyente de menores ingresos el calendario se le mueve hacia adelante 40 días, por 26 en el caso del ciudadano con mayores rentas, que acabaría, incluso, por terminar antes que el primero con sus obligaciones tributarias.

La tragedia de acabar antes con Hacienda 

La crisis no ha tocado a toda Europa por igual, y tampoco en el terreno de los impuestos. En 2008 España fue uno de los pocos estados miembros —15 de 27— en los que el 'día del contribuyente' llegó antes que en 2007, mostrando un descenso de la presión fiscal per cápita —del 20 al 9 de mayo— que no se veía, cuando menos desde 2002. Cristina Berechet, responsable de estudios sobre la liberación fiscal de Institución Futuro, descarta que esta caída, la mayor de toda la UE, se pueda achacar al impacto de la nueva deducción de 400 euros del IRPF u otras decisiones de política tributaria, y la atribuye más bien a una pérdida de recaudación que no se ha repetido en otros estados. Así, grandes economías como la alemana o la británica han conservado sus niveles de presión fiscal, no tanto como consecuencia de una política impositiva más o menos agresiva, sino por su capacidad para contener el desplome de los ingresos tributarios.

De nuevo en España, y comparando situaciones con 2007, al contribuyente con menos ingresos le beneficia en mayor medida la deducción de los 400 euros del IRPF. Sobre un sueldo de 40.000 euros como el del supuesto analizado, la deducción adelanta entre una y dos jornadas el 'día del contribuyente', frente a las cuatro o cinco jornadas menos que puede tardarse en pagar los impuestos con un sueldo de 24.000 euros.