Pérez Calvo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pública de Navarra, resaltó que, mientras que en Navarra el Parlamento “dicta leyes”, las Juntas Generales de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava “se quedan en meros símbolos, en cierto sentido nostálgicos”, y tienen una organización “pesada”, con “muchos niveles burocráticos” y, además, “bastante cara”. No obstante, Pérez Calvo indicó que su análisis es “puramente jurídico” y que en el libro no ha estudiado “las consecuencias económicas ni de otro tipo” de una posible incorporación a la CAV. Sin embargo, apuntó que en ese caso Navarra “dejaría de tener autonomía para organizar su propia sociedad”.
El director de Institución Futuro, Julio Pomés, al ser preguntado sobre las consecuencias de ese paso, declaró que “es una valoración que la debe hacer cada uno”. Tras recordar que los índices económicos y de bienestar de ambas comunidades son similares, aseguró que en ese proceso la ciudadanía navarra perdería “poder” y además aumentarían los costes burocráticos. Pomés, quien destacó que la Institución Futuro no trata de entrar en “un debate político partidista”, defendió la viabilidad económica de Navarra pese a su pequeño tamaño, “si se articula el talento de la sociedad civil”.