Como ya hablamos en un post anterior, al menos 18 millones de españoles respiran aire contaminado en nuestras ciudades. Si este dato no nos llama la atención, sí debería hacerlo el que este aire contaminado propicie enfermedades respiratorias y vasculares, así como varios tipos de cáncer. Así, el informe del año 2006 del Observatori del Risc de Cataluña constata que la contaminación atmosférica provocada por la polución del tráfico causa la muerte de más de 15.000 personas al año. Este dato, cinco veces mayor que el de las víctimas mortales en carretera –que en 2006 se elevó a más de 3.400 personas-, parece no haber concienciado a la sociedad sobre los efectos menos conocidos. Por ello, resulta conveniente que la administración pública se haga cargo de informar a las poblaciones más expuestas, entre ellas, las personas de edad avanzada, enfermos con patologías cardiovasculares o deportistas al aire libre.

Aunque el transporte privado represente el 3% del PIB de la UE, éste supone una carga en costes. A los impactos económicos provocados por los accidentes, habría que sumar las pérdidas por contaminación atmosférica, la congestión en el tráfico, los daños en el paisaje y la naturaleza, y la contaminación sonora. En términos económicos, el estado destina 16.839 millones de euros en costes sanitarios y gasta entre un 1,7% y un 4,7% del PIB en costes relacionados directamente con la polución y sus efectos. En este sentido, el Observatorio para la Sostenibilidad de España ha publicado un informe que alerta sobre la necesidad de vigilar el aire de nuestras ciudades. 28 ciudades españolas superan los límites máximos de polución del aire para partículas en supensión, el contaminante del tráfico que más preocupa, y el 75% de las ciudades incumple la normativa sobre estas partículas. No es el caso de Pamplona, ya que cumple con el límite establecido para 2010.

Entradilla:
Como ya hablamos en un post anterior, al menos 18 millones de españoles respiran aire contaminado en nuestras ciudades. Si este dato no nos llama la atención, sí debería hacerlo el que este aire contaminado propicie enfermedades respiratorias y vasculares, así como varios tipos de cáncer.