Ayer podíamos leer un interesantísimo reportaje en el periódico El País que analiza las consecuencias de la crisis no para grandes sectores industriales, sino para los jóvenes españoles.
Lamentablemente, estos comprueban a menudo cómo tener un título universitario no es garantía de estabilidad laboral: el 22,7 por ciento de los trabajadores indefinidos y el 40,27 por ciento de los eventuales de entre 16 y 30 años trabajan en áreas que requieren menor preparación de la que tienen, o dicho en términos absolutos, son más de 1,3 millones de licenciados que en la práctica están sobre cualificados para su trabajo.
¿Este hecho se debe a la crisis? La crisis puede haber agravado la situación, pero todos coinciden en que la mala situación laboral se venía gestando desde hace tiempo. “España perdió la oportunidad de crear empleo de calidad en los años de bonanza”, afirma Amanda Mars, autora del artículo de El País. O lo que es lo mismo, la economía no se ha beneficiado todo lo que podía de la gran entrada de trabajadores cualificados. Que en nuestro país no se hayan creado empleos de valor explica que entre 1995 y 2005 el poder adquisitivo del salario medio de nuestro país bajara un 4 por ciento.
Es decir, que si en el largo periodo de crecimiento económico que España ha vivido no se han creado empleos de calidad, lo lógico es que ahora, con la crisis, estos se resientan. Ante esta situación, llama la atención que otros países con el mismo número de licenciados hayan sabido sacarles más provecho. De ahí que la fuga de talentos que España está sufriendo no tenga visos de acabar, menos aún cuando el desempleo sigue, mes tras mes, creciendo en España, y en Navarra también.
Lamentablemente, estos comprueban a menudo cómo tener un título universitario no es garantía de estabilidad laboral: el 22,7 por ciento de los trabajadores indefinidos y el 40,27 por ciento de los eventuales de entre 16 y 30 años trabajan en áreas que requieren menor preparación de la que tienen, o dicho en términos absolutos, son más de 1,3 millones de licenciados que en la práctica están sobre cualificados para su trabajo.