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El Plan adolece de poca presencia de empresas privadas y emprendedores tanto en su elaboración como en la Gobernanza. A la vista de los indicadores de resultado que incluye, no resulta un Plan ambicioso: debiera potenciar, sobre todo, el emprendimiento de valor añadido, que es el que puede sacar al emprendedor navarro del concepto de autoempleo. Las líneas de actuación propuestas resultan numerosas, no están priorizadas y se echa en falta un mayor desarrollo y concreción en las mismas. El Plan no presenta un presupuesto, ni general ni específico para cada una de las acciones.

Dada la relevancia del III Plan de Emprendimiento para la economía y la empresa navarra, el think tank Institución Futuro publica esta toma de posición de análisis del III Plan de Emprendimiento de Navarra 2021-2025. La fase en la que podía presentarse aportaciones y sugerencias al borrador del Plan finalizó ayer, 16  de junio de 2022, fecha en la que el think tank hizo llegar su toma de posición al Gobierno de Navarra. El objetivo de Institución Futuro no es otro de enriquecer el Plan y ayudar a diseñar y promover un mejor futuro para la sociedad navarra.

El Plan recoge un análisis pormenorizado del II Plan de Emprendimiento, lo que resulta positivo para conocer qué objetivos se lograron (aumento de la tasa de actividad emprendedora del 3,9% en 2016 al 5,2% en 2019) y cuáles no (se redujo el porcentaje de longevidad de los proyectos y también disminuyó el número de empresas activas). Del mismo se concluye que el perfil de emprendedor navarro destaca por un objetivo de autoempleo de bajo nivel tecnológico.

Además, presenta un análisis comparado de ecosistemas de emprendimiento en el que se estudian 15 regiones (13 europeas y 2 españolas), pero no aprovecha para identificar aquellas buenas prácticas que suponen una oportunidad de mejora para el ecosistema navarro. Debiera buscarse siempre la comparación con los países y regiones líderes en emprendimiento a nivel mundial.

Las líneas de actuación, que suman un total de 23, poseen un impacto muy desigual en el ecosistema de emprendimiento navarro  y no se aprecia una priorización de las mismas. Se sugiere que las acciones se dividan en acciones clave (no más de 10) y en acciones soporte.

En este sentido, Institución Futuro echa en falta una mayor concreción en varias de las acciones, como por ejemplo en el área fiscal o la compra pública innovadora. El poco desarrollo de las líneas orientadas a emprendedores e inversores hace difícil entender cómo se va a atraer y retener start ups vía fiscalidad. Tampoco se identifica la simplificación de trámites legales y administrativos para facilitar la apertura y cierre de empresas ni una apuesta decidida por la colaboración público-privada.

A pesar de ser un Plan detallado, sorprende que no se recojan en el mismo los recursos financieros que el Gobierno de Navarra va destinar para su consecución. Es más, se echa de menos un análisis económico de todo lo que supone para la Administración el apoyo al emprendimiento.

Los indicadores de resultado que propone el Plan reflejan su poca ambición. Faltan objetivos estratégicos y debiera priorizarse, sobre todo, el emprendimiento de valor añadido, es decir, el de valor tecnológico, que es el que puede sacar al emprendedor navarro del concepto de autoempleo.

La Gobernanza del plan, en manos del sector público, resulta francamente mejorable y debiera incorporar una presencia más rotunda de profesionales del sector privado. De igual manera, Institución Futuro cree que en la elaboración del Plan hubiera sido necesario incorporar para su realización a más start ups para poder, de este modo, al emprendedor en el centro del Plan.

Institución Futuro
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