
Este estudio analiza una docena de indicadores como la calidad de las instituciones, el nivel de las infraestructuras, el clima empresarial, la educación, la preparación tecnológica y la innovación, así como variables relacionadas con el mundo laboral y el financiero de cada uno de los países. España empeora su posición en el capítulo que mide la calidad de las instituciones, las infraestructuras, el entorno macroeconómico y la sanidad y la educación primaria.