
A la pregunta de cuál es el talón de Aquiles de la economía española, muchos expertos responden que el problema reside en que nuestra economía ha crecido sobre empleos bajamente cualificados que ahora empiezan a faltar.
Esta opinión la comparte plenamente Lorenzo Di Pietro, director de Porta22, Espacio de Nuevas Ocupaciones de Barcelona Activa, entidad que ha identificado 700 perfiles profesionales de diversos sectores con gran potencial que con toda probabilidad sustituirán a los actuales empleos de baja cualificación. Así lo explicaba un artículo de La Vanguardia, que señalaba además que “España no puede mantener un modelo basado en el ladrillo y sectores de mano de obra intensiva, porque aquí no volveremos a ser competitivos. Hay que potenciar los sectores de más valor añadido”. Así que ante la crisis de la construcción y la deslocalización de ciertas industrias, quienes buscan trabajo han de plantearse una reconversión hacia nuevos sectores.
Pero ¿sabe usted qué sectores son esos? La logística sufrirá una elevada demanda de personas, aunque los almacenes modernos contarán con modernos sistemas de control de stock; el medio ambiente pasará de ser una sensibilidad social a ser una necesidad para las empresas; el sector servicios seguirá creciendo, especialmente las consultorías externalizadas del ámbito financiero, jurídico y de recursos humanos. En la práctica, dentro de poco profesiones hasta ahora poco comunes, como consultor acústico, especialista en comercio justo o cultivador de células estarán a la orden del día.
En esta misma línea se posiciona el informe Jobs of the Future, elaborado por Accenture en colaboración con the Lisbon Council. En él se ponía de manifiesto que los gobernantes deberían implementar estrategias específicas para cada industria que cuenten con el consenso de todos los grupos de interés. Además, podrían promocionar las áreas educativas que cubren la escasez de trabajadores y fortalecer las relaciones entre empresa, gobierno e instituciones formativas.