
La responsabilidad de nuestra mediocre clase política es evidente: mantienen sus prebendas; están presos de sus viejos esquemas; acumulan un enorme poder, llegando a manejar el 43% del PIB. Responsables también son las fuerzas cívicas y sociales, que dependen en demasía de los políticos, al estar acostumbradas a vivir del Presupuesto Foral, manteniendo demasiados intereses cruzados.
En el desastre de la CAN, fue la ambición y actividad frenética del líder la que consiguió deslumbrar a muchos y amedrentar al resto, la que ocupó muchos espacios económicos y sociales, mediante créditos, dádivas y subvenciones, y que con las dietas a UPN le costó un diputado. En los demás desaguisados son responsables los políticos, tanto del centro derecha / izquierda, que en sus discursos ocultan la verdad de las cosas. Piensan que la ciudadanía se asustará cuando se les diga la verdad. Y en plena crisis, su discurso es insulso, parecido al de los tiempos de bonanza, así todos vemos las fuertes limitaciones de nuestra Presidenta.
¿Es difícil explicar y entender que si ingresamos 2.700 millones anuales no debemos gastar ni un euro más? Lejos quedan los 4.400 millones presupuestados en los últimos años de Sanz, cuando se apostó por un escenario de una crisis corta, y que disparó el endeudamiento, con el aplauso del resto de grupos. Hoy el déficit está disparado, estamos en el quinto año de crisis, y parece que continuará, llevándose al carajo ¡la teoría del quesito! y mandando al traste la operación de mantener a los socialistas en el Gobierno Foral.
Nuestros políticos deberían coger el toro por los cuernos, renunciar al TAV, no tenemos masa crítica de rentabilidad. No es sostenible el discurso de que si no nos enganchamos a ese tren, no tendríamos futuro. Es una obra que, sobre todo, satisface a los lobbys de la Obra Pública, y que hoy desde luego no podemos pagar ni financiar. Es sostenible el peaje en la sombra, en nuestra situación ¿por qué no pagan la Autovía del Camino y la de Yesa los usuarios, como hacemos los de la Ribera?
Los Presupuestos navarros en Educación y en Sanidad son desmesurados, se pueden y se deben recortar. Reduzcamos el número de funcionarios, hoy conocemos que tenemos el mayor coste por habitante, de toda España. Necesitamos equilibrar, los ingresos con los gastos, cosa que a nuestros políticos, les cuesta entender.
Desde hace muchos años narcotizaron a la sociedad con una continua lluvia de prebendas, que en ocasiones se han plasmado en dotaciones irracionales para núcleos de población ínfimos, que nos ha hecho pensar que vivíamos en una Arcadia feliz. Pero hoy sabemos que no han sido gracias a nuestra riqueza, ni a nuestra buena administración, sino por causa del burdo engaño del IVA, en la exportación de coches, y a nuestra insolidaridad con el resto de españoles.
Salir de estos embrollos será difícil, hay que argumentar bien los “porqués” para recortar, hacerlo de manera inteligente, desenmascarar la demagogia de la izquierda, defender modelos sociales sostenibles, sin complejos, luchar en el largo plazo por los valores que perfilan la opción de centro derecha, dar la batalla de las ideas, en definitiva, atreverse a cambiar la correlación de fuerzas de la sociedad Navarra, que es bastante conservadora, pero que sigue votando en exceso al centro izquierda (en sus distintos ropajes), por la falta de valentía e inteligencia de la derecha. Haría bien la Presidenta si aprovecha la salida socialista del Gobierno y reduce el número de Consejerías y cargos de confianza, empezando a dar ejemplo de políticas acordes a los tiempos, y a fortalece la alianza de UPN con el PP.
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