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En las últimas semanas se han conocido dos informes con conclusiones totalmente opuestas sobre la misma temática: la viabilidad del sistema de pensiones en España. El primero, las “Proyecciones del gasto público en pensiones. España”, hecho público por el ministro Escrivá. En él se concluye que podemos irnos a dormir tranquilos, tanto los pensionistas como los que pagan las pensiones, pues si en 2023 no pasa nada, en 2050 el mundo seguirá igual o mejor. El informe nos dice qué va a pasar con la natalidad. Cualquiera pudiera pensar que salvo políticas proactivas y radicales en favor de la natalidad en España, es un factor en claro declive en nuestro país. Pues bien, el documento prevé que desde este mismo año 2023 se dispare hacia arriba y por encima de cualquier otra predicción oficial; ya me dirán cómo.

También se incluyen previsiones sobre el número total de personas trabajando; el análisis preconiza que se pase de 20 a 22,5 millones de trabajadores durante el periodo de estos próximos 30 años. Dado que el número de españoles trabajando va a caer en picado por las jubilaciones del baby boom, el hueco se cubrirá reduciendo el paro a menos de la mitad, que esté trabajando cerca del 30% de la población entre 65 y 70 años y que el resto se ajuste mediante la entrada de 10 millones de inmigrantes.

Asimismo, se habla sobre la generación de riqueza nacional, es decir, el PIB. A pesar de que el número de trabajadores crece muy poco (un 10%) el PIB aumenta milagrosamente un 80% durante estos 30 años; es decir, en 2050 seremos un 80% más ricos; por tanto, eso solo puede venir de un crecimiento equivalente de la productividad, es decir, de la creación de riqueza por trabajador, un indicador en el que al menos hasta ahora siempre salimos mal en la foto.

Con todas estas previsiones tan positivas, se concluye que si el gasto en España en pensiones fue del 11,0% del PIB en 2022… en 2050 el gasto en pensiones será ¿adivinan? ¡del 11,2% del PIB! Y como, además, seremos mucho más ricos, el problema de las pensiones no solo está resuelto, sino que ya no existe.

Frente a este optimismo desbordante, nos encontramos con el análisis de la Fundación BBVA en “Dimensiones económicas de la longevidad. Evidencia del caso español”. El centro de estudios reconoce que la presión que la longevidad va a ejercer en los próximos años en el gasto público va a ser tremendo y que deberían plantearse mecanismos de solidaridad intergeneracional “para que no sean las generaciones futuras las que carguen en mayor medida con el coste”.

Contrariamente a las predicciones de Escrivá, admite algo obvio: que los problemas de sostenibilidad que ya presenta el actual sistema de pensiones serán mayores en el futuro conforme aumente el peso de la población en edad de jubilación, con el progresivo envejecimiento poblacional y la llegada a la jubilación de los baby boomers. Tras analizar proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), afirma que el peso de las personas activas entre 16 y 64 años, ambos inclusive, caerá desde el 65% en 2022 hasta el 57% en 2050, mientras que la población mayor de 64 años aumentará desde el 20% en 2022 hasta el 30% del total.

Y concluye que con estas perspectivas demográficas empeora la situación financiera de un sistema de pensiones ya en situación de déficit. Tanto es así que harían falta unos 3,78 millones más de cotizantes y seis millones adicionales para 2050 para lograr un sistema sostenible, sin déficit. Una cantidad tan elevada que no se lograría cubrir ni con los actuales parados ni con la llegada de nuevos inmigrantes.

Sin ser experto en la materia, no puedo sino recelar del informe del Ministerio de la Seguridad Social. Tan predictivo y tan bien pensado que ve el futuro de una España feliz donde nunca pasa nada malo. Quizá, por deformación profesional, los empresarios tendemos a mirar el largo plazo y prever y adelantarnos a posibles problemas para desactivarlos antes de que estallen. La táctica del avestruz no da resultado nunca.

Lo cierto y verdad es que España sigue teniendo un problema descomunal con las pensiones y que el informe de la Seguridad Social lo que de verdad pone al descubierto es que el Estado -Gobierno y CCAA- debería promover de inmediato políticas coordinadas y súper potentes en natalidad, inmigración, educación y competitividad/productividad, políticas que hasta ahora ni ha habido, ni se las espera. Dejar el futuro de las pensiones, y con ello el futuro del país, a merced de que las cosas pasen por el mero hecho de que están escritas por el Gobierno sería simplemente suicida.

Ramón Pérez Diez. CEO de STQ Energía y miembro del ‘think tank’ Institución Futuro

 

 

Institución Futuro
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