No hace mucho, el  concepto de family office surgió por la necesidad de optimizar la rentabilidad del patrimonio de familias a través de una eficiente gestión de las inversiones financieras, inmobiliarias y empresariales, la fiscalidad, la sucesión y la planificación global. En este marco, la Fundación NUMA, un catalizador del proceso de excelencia en la formación de las familias inversoras y de la industria financiera, junto con el IE Business School, la Family Office Exchange y la Chicago Booth School of Business, trae por primera vez a Europa el curso Private Wealth Management Spain, un programa de formación ejecutiva dirigido a familias inversoras con un patrimonio superior a 15 millones de euros. El pilar del curso es la prolongación y protección del patrimonio a través de la comunicación multigeneracional y la transmisión de los valores en la familia. Con un entorno económico inestable como telón de fondo, el programa propugna una innovadora gestión del patrimonio asentada en las bases de la ética, la sostenibilidad, la responsabilidad social y la independencia de criterios con respecto a la industria de la gestión patrimonial.

El concepto de cohesión familiar adquiere un significado completo cuando se desarrolla dentro de una familia inversora unida, que hace suya la circunstancia de cualquier miembro y donde la confianza y el respeto dejan de ser palabras para transformarse en los pilares de la relación. 

Una familia inversora que toma la decisión de poner en marcha una estrategia conjunta para la gestión de su riqueza patrimonial, será consciente de que su acción no tiene más que ventajas.

En la gestión de la riqueza patrimonial no todo es perfecto y pueden surgir problemas si no quedan claros una serie de principios. Una inversión no suele estar garantizada, por eso, toda familia inversora que desee invertir su riqueza patrimonial necesita antes establecer un legado común de principios éticos y morales, una escala de valores, y por supuesto unos criterios de inversión: ¿qué se está dispuesto a asumir como riesgo?, ¿en qué no se está dispuesto a invertir o qué se desea recibir?. Si ese legado se consigue mantener y gestionar, la familia inversora está en condiciones de sacar partido a sus inversiones y se estará beneficiando de lo que significa la cohesión familiar.

Pero, que esta unión sea duradera y enriquecedora no se puede imponer, debe ser libre tanto en la entrada como en la salida. No toda la familia está obligada a participar en cada uno de los vehículos de inversión que se elijan. Los principios y valores fundamentales deben establecerse de tal forma que la familia se comprometa a cumplirlos. No sirve de nada una definición teórica que no satisfaga a nadie. Los principios y valores tienen que ser discutidos y concretados. Cada familia establecerá como suyos unos propios, de la naturaleza que sean, pero lo importante es que se asuman en conjunto.

Es crucial el papel que adquieren las generaciones anteriores en la transmisión de esos valores elegidos a las siguientes, pero siempre teniendo presente que el límite reside en la libertad de elección del modelo de vida de cada uno. Esta es la clave que da valor a ese legado: no es impuesto, es asumido, y así no se siente como una limitación, sino como una integración elegida individualmente, lo que significa un valor incalculable para el individuo; la libertad de elegir. 

Para establecer los principios comunes que se desean fijar para gestionar la riqueza patrimonial, es positivo la presencia de un consultor externo de confianza, para que, como primer paso, cada miembro de la generación explique con mayor libertar cuáles son las características, los principios éticos y morales, la escala de valores profesionales, humanos y sociales que se quieren fijar. Además, es muy importante el respeto a las decisiones de cada uno de los miembros, tanto si desean participar en el negocio familiar o gestionar su patrimonio de forma conjunta como si no lo desean.Se trata de una decisión individual y respetable. Como hemos visto, este nivel de confianza y respeto es clave. 

Pero el aspecto sin duda esencial es la ejemplaridad. Las generaciones anteriores deben transmitir el legado no con la palabra sino con el ejemplo, con una vida basada en esos principios éticos y morales y esa escala de valores que ellos mismos han fijado (definido). Así, se trasmite la formación ética y humana desde el primer momento y de forma natural. Como conclusión, el sistema de cohesión familiar debe estar basado en varios ejes de actuación. El primero es la gestión de la riqueza patrimonial. El segundo, el asesoramiento y financiación del desarrollo profesional y personal de todas los miembros de la familia. El tercero es la gestión de servicios para las familias que lo deseen, aprovechando las indudables sinergias existentes. El último eje de actuación, y más importante, es la gestión y la promoción de actividades comunes basadas en afinidades culturales y afectivas, ya que la cohesión familiar hay que gestionarla, fomentarla y hacerla vivir cada día.

Entradilla:
No hace mucho, el concepto de family office surgió por la necesidad de optimizar la rentabilidad del patrimonio de familias a través de una eficiente gestión de las inversiones financieras, inmobiliarias y empresariales, la fiscalidad, la sucesión y la planificación global.
Leer más