El
Observatorio de la Realidad Social en Navarra publicó
hace pocos días el "III Informe sobre la pobreza
y la desigualdad social en Navarra". Tal y como indica
el estudio, "La situación de Navarra es altamente
destacable por una menor pobreza y desigualdad en términos
comparados inter-regionales o con otros países europeos".
Los datos así lo demuestran: una tasa Arope (de riesgo
de pobreza y exclusión social) del 12,6%, la segunda
más baja de todas las CCAA españolas y la
14º a nivel europeo o un coeficiente Gini del 24,7%,
que sitúa a la Comunidad Foral como la región
española más igualitaria.
El
informe incluye además información sobre la
Renta Garantizada, una prestación básica,
económica y periódica destinada a las personas
que no tienen cubiertas sus necesidades básicas.
Pues bien, tal y como muestra el siguiente gráfico,
desde 2008 el incremento tanto de las unidades familiares
como de las personas beneficiarias ha sido continuo.

En
línea con el aumento de beneficios, también
se ha ido incrementando, excepto en 2012, el gasto anual
en Renta Garantizada, que en 2018 superó los 100
millones de euros.

Hay,
sin embargo, un dato que no figura en el citado informe
del Observatorio, sino en uno de la Cámara de Comptos
de Navarra: el de unidades familiares perceptoras de Renta
Garantizada que acceden a un trabajo y suspenden la prestación.
A continuación incluimos los datos disponibles para
2017 y 2018. Estos muestran cómo solo el 7,47% en
2017 y el 7,69% en 2018 de las unidades familiares que recibía
la Renta Garantizada dejó de percibirla por haber
accedido a un empleo (1.189 y 1.236 respectivamente).

Estas
cifras nos parecen muy relevantes, puesto que para lograr
la inclusión de las personas en situación
de pobreza severa, la obtención de un trabajo es
clave. De no poner en marcha políticas de empleo
eficientes, parece difícil que se consiga acabar
con esta bolsa de pobreza que, recordemos, va en aumento.
Por
último, merece la pena recordar uno de nuestros Gráficos
de la Semana que, recogiendo los datos de Funcas, recalcaba
que partiendo de la base de que todas las CCAA garantizan
una renta mínima para luchar contra la pobreza y
favorecer la inclusión laboral, existen grandes diferencias
entre regiones. Por ejemplo, en las cuantías mínima
y máxima en 2017: en la mínima Navarra es
la segunda CCAA con una renta garantizada más elevada,
y en la máxima, la Comunidad Foral es la primera
de todas las regiones españolas.

