La semana pasada hablábamos en este blog sobre cómo serán los recursos humanos en el 2020, pero si Jaume Llopis, profesor de IESE Business School, nos hubiera leído se hubiera llevado las manos a la cabeza. Así lo suponemos después de leer un interesantísimo artículo suyo publicado recientemente en El Economista, donde el experto aboga por tratar a los empleados como personas, y no como recursos: “son recursos las máquinas, las instalaciones, el dinero, pero las personas no pueden ser tratadas como recursos”. Llopis argumenta que muchas empresas ya han cambiado el término “dirección de rr.hh.” por el de “dirección de personas” y se lamenta de que todavía haya algunas que no lo han hecho. Más allá del debate sobre si el término es políticamente correcto, lo que cada vez menos directivos ponen en duda es que las personas son el principal activo de las empresas. De hecho, como apunta el profesor del IESE, una de las prioridades de los buenos directivos es dedicar muchísimo tiempo a su equipo, aunque es cierto que todavía hay compañías donde se pasa más tiempo controlando al empleado que alentado la creatividad y la imaginación.

Hace poco leíamos también sobre la eficacia de las redes sociales dentro de la empresa. O lo que es lo mismo: los contactos que tiene cada empleado pueden ser beneficiosos para otro compañero en otro momento, y en la actualidad se están desarrollando sistemas informáticos de gestión que ponen a disposición de todos los empleados una red social de contactos. Esta red facilita que cada empleado seleccione al contacto que necesita en cada momento, lo que a la larga redunda en la buena gestión. Después de estos datos, ¿quién sigue dudando de la importancia de las personas en las organizaciones?

Entradilla:
La semana pasada hablábamos en este blog sobre cómo serán los recursos humanos en el 2020, pero si Jaume Llopis, profesor de IESE Business School, nos hubiera leído se hubiera llevado las manos a la cabeza. Así lo suponemos después de leer un interesantísimo artículo suyo publicado recientemente en El Economista…