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El AVE puede ser una realidad en Navarra para el año 2035. De hecho, el AVE podría llegar a Pamplona ya en el año 2030. Para conseguirlo sólo hace falta aprobar la documentación correspondiente y dotar la obra con 3.200 millones de los Presupuestos Generales del Estado a lo largo de 10 años. Entonces, ¿por qué no estamos en ese escenario?

 

Todo lo anterior, sin embargo, está en el aire porque el desarrollo de las obras del AVE en Navarra sigue paralizado. Hace unos días los Colegios de ingenieros, de Caminos, Industriales y Agrónomos de Navarra y el think tank Institución Futuro celebraron una rueda de prensa planteado la hoja de ruta necesaria para que el Corredor Navarro de Alta Velocidad sea una realidad en Navarra en el año 2035. Para empezar, curioso que sean estas entidades y no el Gobierno de Navarra los que tengan que elaborar esa hoja de ruta.

 

Los motivos de esa convocatoria, expresado por los mencionados participantes, fueron por una parte mostrar la elevada preocupación por las recientes declaraciones de los máximos responsables del MITMA, en las que no se incluía Navarra como una Comunidad prioritaria para el Tren de Alta Velocidad. En segundo lugar, la ausencia de Presupuestos Generales del Estado para 2024 donde se tendría que haber reflejado el compromiso del Gobierno de España con esta infraestructura de comunicaciones, clave para Navarra. Además, la constatación de que el MITMA no dispone en este momento de ningún documento técnico ni proyecto aprobado para poder continuar las obras.

 

Institución Futuro y los tres Colegios Profesionales aportaron la información necesaria para demostrar que es plenamente viable la construcción del Corredor Navarro, entre Zaragoza, Pamplona y la Y Vasca para su completa puesta en servicio en 2035, con el hito intermedio de llegar a la Nueva Estación de Pamplona en 2030.

 

¿Estamos por tanto ante un escenario en el que el AVE navarro no avanza por falta de recursos o por falta de voluntad? ¿Por qué avanza el AVE de todo el mundo menos el nuestro? ¿Por qué la culminación de la obra no tiene obstáculos técnicos ni económicos insalvables y sin embargo estamos paralizados? La respuesta, siquiera por exclusión, habrá que buscarla a lo mejor en el campo político en vez de en el técnico. A nadie se le escapa el furibundo activismo de la izquierda abertzale contra el AVE, y ahora Chivite depende de la izquierda abertzale para poder seguir gobernando. Obviamente no existe un acuerdo público entre el PSN y Bildu en el que se determina la paralización de la obra, pero el hecho es que las obras no avanzan. No se paralizan por completo pero tampoco avanzan significativamente y a este ritmo llegaran antes que el AVE los viajes intergalácticos. En el gobierno, mientras se mantenga el asiento, todos contentos.

Institución Futuro
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