Diario de Navarra, 2 de noviembre de 2015
Entrevista a Juan Antonio Sagardoy, Catedrático de Derecho del Trabajo. Por Rubén Elizari

Sagardoy, protagonista y testigo de los cambios más importantes en legislación laboral, asegura que la reforma de 2012 no sufrirá cambios sustanciales en la próxima legislatura “aunque sí puede experimentar mejoras”

Cuando Juan Antonio Sagardoy Bengoechea (Pitillas, 24 de abril de 1935) empezó a ejercer el Derecho, la aspiración laboral de cualquier joven de su edad era tener un oficio y trabajar en la misma empresa sin la necesidad de cambiar de ciudad. “Estamos pasando de una etapa donde había empleo para toda la vida a toda la vida con empleo. ¿Y de qué?”, se pregunta. “Es necesario cambiar de oficio, de empresa e incluso de ciudad para conseguirlo”. Académico de la Real Jurisprudencia y Legislación, catedrático de Derecho de Trabajo en las universidades de Valladolid, Alcalá de Henares y la Complutense, confiesa a sus 80 años que su mayor orgullo profesional ha sido el dirigir la elaboración del Estatuto de los Trabajadores (1978), el documento que sienta las relaciones laborales en nuestro país y cuyo trabajo ha sido reconocido por empresarios y sindicatos.

Este jueves, invitado por el Think Tank Institución Futuro, hizo un paréntesis en su agenda como presidente de la Fundación que lleva su apellido, para hablar sobre una de las mayores preocupaciones de España: empleo.

No sólo ha sido testigo de los cambios legislativos de nuestro país, sino que además, los ha protagonizado. En su opinión, ¿cuál es el cambio que más transcendencia ha tenido para los trabajadores?

El cambio más importante, sin duda, ha sido la globalización. La competencia es feroz en precio. Entre la cultura laboral de los países de oriente y de occidente hay una auténtica sima. Lo único que nos puede diferenciar para ser competitivos es el conocimiento. Queremos el bienestar europeo pero con precios asiáticos. Siempre cuento la anécdota de un empresario de Eibar que fabricaba destornilladores. Estaba desolado cuando veía que sus trabajadores los compraban en una tienda de chinos.

Uno de los cambios más importantes en materia laboral es la reforma de 2012. A falta de mes y medio para las elecciones, ¿cree que un nuevo gobierno podría modificarla?

Era una reforma muy necesaria. Me parecería un desatino que volviéramos hacia atrás. ¿Adónde volveríamos? ¿A la ley del año 44 que era más proteccionista? Estoy convencido de que las reformas que haya después de las elecciones serán parciales, salvo un supuesto, que no lo veo, que hubiera un cambio radical, una alternativa política de corte muy izquierdista. Un profesor de la Universidad Carlos III ha hecho un análisis de qué pasaría en función de los posibles gobiernos. Plantea tres alternativas. La primera es un gobierno sin mayoría cualificada y con presencia del PSOE, del Partido Popular, y de Ciudadanos, en cuyo caso las reformas serían muy pequeñas; en un gobierno de Ciudadanos y Partido Popular, también serían escasos los cambios. Y si gobernara Ciudadanos con el PSOE podría haber algún cambio mayor, pero de calado discreto. Lo que no se ve es hacer una reforma laboral ex novo. Los propios partidos y sindicatos, que han denostado esta reforma, cuando han tenido problemas laborales la han utilizado sin ningún reparo. Al final se impone el realismo.

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