De un personaje que dirige la novena potencia del mundo, que antes no dirigió ninguna empresa u organización compleja, que no sabe idiomas, que apenas había viajado, ¡eso sí! se desenvolvía divinamente en las luchas partidistas, que le sirvió para hacerse con la secretaria general de su partido, como todo currículum.

Crecido de sí mismo, en sus inicios, y rodeado por los ministros más mediocres de toda la democracia, sin escuchar a la gente de la calle como prometió, pasando por encima de cualquier demanda social, ha trabajado especialmente para unas minorías: apoyó las demandas de los distintos nacionalistas, más allá de lo razonable; intenta cambiar los valores en la educación; a la unión de homosexuales las llamó matrimonio; mantiene una política sectaria en favor de la mujer; sus mejores aliados internacionales son izquierdistas con tendencias dictatoriales; nos saco mal de Irak, y nos metió en Afganistán, para no enfadar; sin llevarlo en el programa, y con la mayoría de la población en contra, aprobó el aborto como derecho ¡con un par! ; intenta utilizar una memoria histórica selectiva para demoler el pacto constitucional del 78; ha enriquecido a sus amigos empresarios, por encima de lo tolerable, a los Roures, Entrecanales, Florentino, Rivera, etc. Como corto bagaje positivo, su actual política antiterrorista, el carné por puntos y las restricciones al tabaco.

Llevado en volandas en sus primeros años en la Moncloa, por los buenos datos económicos. No supo aprovechar los buenos tiempos, parar implementar medidas correctoras del modelo económico. Ante la durísima realidad de la crisis ¡por fin! se ha caído del guindo. ¡Ahora! con un paro y un déficit brutales, la UE nos exige reducir el importe del déficit. ¡En está situación tan delicada! se le ocurre la feliz idea de ¡acordar con los demás partidos la salida de la crisis! No acometiendo seriamente la reformas necesarias, sino trampeando con temas puntuales, y de paso repartiendo responsabilidades y atacando al que no quiera colaborar con él = España. ¡Antes! a todos los había adulado, cortejado y posteriormente abandonado, salvo al PP que le atosiga constantemente. Sin autocrítica, salvo que reconoció la crisis tarde, solicita un apoyo a unas propuestas genéricas, sin reconocer que la política de exceso de gasto, sin acometer reformas y sin sacrificios nos lleva a un callejón sin salida. Capitaneados por Javier Gómez Navarro, encuentra un apoyo en los grandes empresarios agradecidos, cuyos pingues beneficios tanto dependen del poder. Nos venden desde la Fundación Confianza, el buenísmo de `esto-lo-arreglamos-entre-todos´. El poder siempre se acerca a los famosos, y ahora les exigen el apoyo de su imagen, para su mensaje `buenista´. ¡Lamentable!

El cuadro es complicado, ya que no sólo tenemos una crisis económica brutal, donde todo apunta a que será más larga de lo que nos dicen, sino que además tenemos una crisis del sistema político, salido de la transición: un estado autonómico fallido, que principalmente sirve a las elites políticas regionales; la separación de poderes está mal trecha, por la politización de la justicia; la corrupción está muy extendida. En la clase política todo es cortoplacismo, con miradas exclusivas al poder inmediato `con el quítate tú para ponerme yo´ y con una autentica sordera política, ya que lo que unos dicen, los otros no lo escuchan, y al revés.

Se necesita una nueva perspectiva, la de una confrontación de ideas y valores en el largo plazo, convenciendo a muchos ciudadanos de la inviabilidad del actual modelo de sociedad: llena de subsidios, de clientelismo, de falta de libertad real, con administraciones muy extensas y costosas. Hoy son cada vez más los ciudadanos decepcionados de la política. Hay que fortalecer la sociedad civil, para recobrar la libertad, la crítica constructiva y la ilusión.

Necesitaríamos un líder que fuese capaz de coger el toro por los cuernos, que acometiese una ejemplarizante bajada de sueldos y prebendas de la clase política, nos contase la gravedad de la situación, y fuese capaz de poner un techo al gasto, tanto de las CC.AA. como de los ayuntamientos; proponga reducir el tamaño de la administración; congelar el sueldo a los funcionarios; reestructurar el sistema financiero; consolidar las pensiones; reenfocar la educación; reformar del mercado laboral. Para acometer estas tareas necesitamos un Gobierno, antes o después de las elecciones, apoyado por los dos grandes partidos, no liderado por ZP. Si nos explican bien los porqués, aceptaríamos mayoritariamente los sacrificios que tengamos que hacer, y caminaríamos juntos en un ilusionante proyecto de regeneración democrática del sistema y de salida de la crisis económica.  

Entradilla:
De un personaje que dirige la novena potencia del mundo, que antes no dirigió ninguna empresa u organización compleja, que no sabe idiomas, que apenas había viajado, ¡eso sí! se desenvolvía divinamente en las luchas partidistas, que le sirvió para hacerse con la secretaria general de su partido, como todo currículum.

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