Medir la calidad de vida de una región, un país o un continente no parece, a primera vista, una tarea fácil. La European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions realizó en 2003 la encuesta "Quality of life in Europe", que descubrió las grandes diferencias entre la UE-15 y los países del este que en 2004 se incorporarían a la Unión. A finales de 2007 se realizará de nuevo la encuesta, que permitirá comprobar si las políticas públicas llevadas a cabo han mejorado la situación de los ciudadanos. El informe de 2003 demostró que la calidad de vida no se sustenta sólo en situaciones objetivas: “cuando se pregunta a la gente qué es lo más importante en sus vidas, casi todos responden que las relaciones sociales y la salud”. Ahora bien, si las relaciones sociales y la salud son importantes, también lo es para muchos la calidad de la vida laboral.
El Instituto de Investigación en Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona ha analizado en "Calidad Laboral y Productividad" la situación laboral en todas las Comunidades Autónomas españolas. Para ello, se ha basado en aspectos como la calidad del puesto de trabajo, el aprendizaje continuo, la igualdad de género, la salud y la seguridad, la flexibilidad y la organización. La conclusión más importante de este estudio es que la productividad viene en buena medida determinada por la calidad laboral. Se produce más y mejor si se trabaja en un buen entorno laboral, lo que incluye tener un horario flexible y posibilidades de desarrollo económico, entre otros. Navarra ocupa la primera posición del ranking, seguida de la Rioja, Madrid, baleares y Aragón, todas ellas por encima de la media española. En el lado opuesto están Extremadura, Andalucía y Galicia. A pesar de los estudios y encuestas, no parece sencillo determinar de manera objetiva qué hace que cada persona esté satisfecha con su calidad de vida. Amistades, salud, empleo… al final, la valoración depende de uno mismo.