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Punto final de Ana Yerro sobre algunos de los temas de actualidad de Institución Futuro: un informe que plantea un nuevo modelo sanitario en Navarra y sobre el bullying que el Estado está haciendo a Navarra en el asunto del TAV.

 

 

 

“La semana pasada Institución Futuro trató dos temas de suma importancia para Navarra. Uno, el análisis de la sanidad pública foral. Con datos objetivos, de fuentes oficiales, que muestran que la actividad en atención especializada aún no ha recuperado los niveles previos a la pandemia. Y claro, si no se producen más consultas las listas de espera no bajan. De hecho, las listas están en máximos históricos, tanto en personas esperando consulta como en días de espera. La ley de garantías, esa que en teoría garantiza que las consultas de atención especializada se celebren en un plazo máximo de 30 días, se incumple para más del 70% de los pacientes. Las quejas se duplican, la percepción ciudadana cae… Y al final el navarro, que antes disfrutaba de una sanidad de campanillas, si puede pagárselo se hace un seguro privado de salud.

El otro tema que desde el think tank denunciamos hace unos días fue el “bullying” que el Estado está haciendo  a Navarra con el Tren de Alta Velocidad. Porque hace 30 años el Corredor Navarro estaba de los primeros en la lista para su construcción, y en estas tres décadas se ha construido el TAV en toda España menos en Navarra; además lo llevado a cabo en el resto del país se ha pagado proporcionalmente con el dinero de los navarros; y por último, la inversión actual en el Corredor Navarro es mínima, no hay ninguna planificación conocida y no hay documentación técnica aprobada para continuar las obras en marcha.

En definitiva, dos temas que afectan muy mucho a los navarros. Ciudadanos que pagamos religiosamente nuestros impuestos y que sin embargo vemos como la calidad de la sanidad navarra desciende, ojo, que si no lo hace más es por el buen hacer de los profesionales que sostienen el sistema. Y navarros que vemos como en otras regiones se viaja en alta velocidad, con precios más competitivos, mientras aquí seguimos con el tren chu-chú. Ver para creer”.