Al oír hablar de la necesidad de las empresas españolas de incrementar la productividad tendemos a pensar en la modernización de los equipos, o la introducción de nuevas tecnologías. Esto no siempre es así. La mejora de la productividad laboral puede no depender de la introducción de nuevas tecnologías, aunque naturalmente no negamos que es un aspecto fundamental. No descubrimos nada si recordamos que una forma de incrementar la productividad es que las horas de trabajo sean efectivas y no presenciales. Si comparamos el número de horas trabajadas al año con la productividad en los países de la OCDE encontramos una relación inversa: países con menores jornadas laborales son más productivos. Por tanto, más horas no implican necesariamente más trabajo realizado, lo cual apoyaría el argumento de la falta de efectividad de las largas jornadas laborales en España.

Muchos son los motivos que desde diferentes frentes se proponen para explicar esta cuestión: el tiempo excesivo destinado a la comida, las interminables reuniones o razones culturales, por las que está “bien visto” salir el último de la oficina. Pero la menor productividad puede ser también frenada por las nuevas tecnologías o mejor, por la manera en que éstas son utilizadas. Es el caso de Internet. Es cada vez más frecuente que los trabajadores utilicen Internet para usos personales en el trabajo. Surge entonces la duda sobre la capacidad de la empresa para controlar y limitar el uso que sus trabajadores hacen de la red. Desde algunos puntos de vista, esto podría ser valorado como una limitación de la libertad de los trabajadores. Obviamente, mientras el trabajador navega por la red no realiza el trabajo por el cual es retribuido y por tanto, ¿no debería tener capacidad la empresa para limitar o al menos controlar tales comportamientos?

Entradilla:
Al oír hablar de la necesidad de las empresas españolas de incrementar la productividad tendemos a pensar en la modernización de los equipos, o la introducción de nuevas tecnologías. Esto no siempre es así. La mejora de la productividad laboral puede no depender de la introducción de nuevas tecnologías, aunque naturalmente no negamos que es un aspecto fundamental.