
Hoy, Día Internacional de la Diversión en el Trabajo, podemos afirmar que diversión y productividad no se contradicen. Más aún, los beneficios que proporciona el humor en relación con los objetivos y la productividad de cualquier empresa están más que demostrados. Reírse, además de reducir el estrés, potencia las capacidades, fortalece la motivación individual y colectiva, y atrae y retiene los recursos humanos más valiosos.
Así lo sostiene Eduardo Jáuregui, el principal impulsor en España del Día Internacional de la Diversión en el Trabajo, hijo del prestigioso antropólogo José Antonio Jáuregui (quien también fue miembro de la Comisión Consultiva de Institución Futuro). Si cada día dedicamos ocho horas a nuestra jornada laboral, a la diversión destinamos poco más de una hora, según el INE. ¿Podría ser ésta una de las causas de nuestra baja productividad? Según un sondeo de Ipsos, los empleados que más se ríen son los que permanecen más tiempo en el trabajo. Y un informe de la Harvard Business Review concluye que los directivos con más sentido del humor son los más creativos, los que mejores decisiones toman y los que más ascienden y más ganan. ¿Sigue pensando que el buen humor no es algo serio? Empresas innovadoras y con solera hace tiempo que aplican técnicas basadas en el buen clima interno y la diversión. Google, por ejemplo, pone a disposición de sus empleados futbolines y sillones para relajarse. En las reuniones de dirección de Air Nostrum cuentan chistes y se disfrazan. Las sedes de los Hospitales USP compiten cada mes en una Champion League. O Lennox España, bajo la dirección comercial de José Juan Domínguez, aprovecha sus reuniones laborales en Nueva York para que los consortes de sus empleados se vayan de compras y fomenten una relación más estrecha entre la plantilla. Y es que las cosas serias, con humor, son igual de trascendentes, pero más llevaderas.