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Los presupuestos de Navarra siguen una senda continuista que no afronta los principales problemas socio-económicos de Navarra.

El proyecto de ley foral de Presupuestos Generales de Navarra (PGN) para 2024, aprobado el pasado 7 de marzo en el Parlamento foral, ha generado un intenso debate público, no tanto por su contenido en sí mismo, sino por qué grupos lo iban a apoyar. Finalmente, han sido los votos de PSN, Geroa Bai y Contigo Navarra -y la abstención de EH Bildu- los que han sacado adelante las cuentas públicas.

Lamentablemente, el ciudadano de a pie no conoce en detalle los PGN. Bastante tiene con trabajar, cotizar y pagar impuestos. Pero la importancia de los Presupuestos, por ser la hoja de ruta detallada del Gobierno de turno, es máxima. De ahí que Institución Futuro haya analizado el plan económico del Gobierno. Y he de reconocer que el plan no nos ha gustado, no nos ha gustado nada. Resumiendo mucho, diríamos que su continuismo, su excesivo gasto y su tiranía fiscal penalizan a los contribuyentes y no van a ayudar a mejorar la competitividad de Navarra.

En concreto, hay varias áreas que creemos deben revisarse a futuro. Los PGN 2024 siguen, como viene siendo habitual en los últimos años, una senda continuista, que no afronta los principales problemas socio-económicos de Navarra. Navarra está estancada en el área de competitividad regional, su tasa de paro va empeorando, no resulta una región atractiva para atraer empresas ni talento, su fiscalidad perjudica a los contribuyentes respecto a otras CCAA, no hay infraestructuras suficientes como para comunicarnos bien con otras regiones… Es cierto que seguimos liderando el ranking de calidad de vida a nivel nacional, pero cuidado con la autocomplacencia, se vive bien en otros muchos sitios, dentro y fuera de nuestro país.

Además, las cuentas públicas siguen, de manera incesante, incrementado su techo de gasto. Eso no es, por sí mismo, una buena noticia, aunque desde el Gobierno se publicite como tal. Más gasto no significa mejor servicio público: que se lo digan a los usuarios de la sanidad pública, con unas listas de espera que asustan, o a los alumnos cuyos resultados PISA han caído en picado. Muy al contrario, en vez de gastar cada vez más (un incremento del 66% en ocho años, hasta llegar en 2024 a los 6.400 millones de euros) debería exigirse una racionalización del gasto público y una reducción de las partidas poco productivas. De hecho, Institución Futuro plantea la “locura” de que se comience a trabajar en la elaboración de un presupuesto base cero donde se analice cada partida que figura en el mismo, identificando cuáles son innecesarias (a eliminar) y cuáles a modificar.

Asimismo, desde el think tank denunciamos un aspecto a considerar: el elevado incremento de los ingresos fiscales -por la presión fiscal tan alta- que se ha producido en los últimos cinco años. La mayor recaudación valida lo que veníamos argumentando año tras año: que la presión fiscal va en aumento y es excesiva. Entendemos que ese mayor ingreso debiera estar en manos de los contribuyentes. Abogamos por una estrategia fiscal basada en el crecimiento económico y la generación de empleo, en lugar de un aumento de la presión fiscal sobre los ciudadanos. Asimismo, proponemos que todo lo recaudado por encima de lo previsto, 1.189 millones de más entre 2019 y 2023, se debiera haber empleado en reducir deuda. Debemos prepararnos para cuando vengan tiempos peores nos pille con un nivel de deuda que nos permita aumentarla si fuera necesario y poder atender las necesidades del momento.

Una parte de los ingresos de los PGN2024, 173 millones de euros, procede de las ayudas europeas, fondos Next. Navarra recibe transferencias para desplegar inversiones del Plan de Recuperación, aprobado por el Gobierno de España. Este plan se articula en torno a cuatro ejes transversales: avanzar hacia una España más verde, más digital, más cohesionada desde el punto de vista social y territorial y más igualitaria. Estas transferencias conllevan inversiones de Navarra en el marco de sus competencias. De esa cifra, 100 millones de euros se destinan a la Administración pública y a entidades locales. Poco, muy poco dinero está llegando a las empresas. Revisando los conceptos a los que se plantean dedicar, entendemos que estamos perdiendo una gran oportunidad para reactivar la economía de Navarra, reformas en centros educativos o sociosanitarios poco tienen que ver con el modelo económico.

El incremento del gasto público y, sobre todo, el de personal, no se justifica. Vienen años en que la digitalización y la Inteligencia Artificial van a dejar aparcadas muchas de las tareas que actualmente realiza la Administración. Debiéramos anticiparnos a ello y no admitir ninguna nueva incorporación de personal salvo causa justificada. Además, este incremento de gasto de personal no va acompañado de una mejora aparente de determinados servicios al ciudadano. En este sentido, proponemos más evaluaciones de rendimiento, trabajo por objetivos y rendición de cuentas (de calidad de los servicios). Eso que ya está implementando en la empresa privada es el mínimo exigible por el contribuyente.

El debate sobre los PGN es fundamental para una Navarra más próspera y sostenible. Por desgracia, la técnica del rodillo ha hecho que todas las enmiendas de los grupos de la oposición se hayan rechazado sin tan siquiera tenerse en cuenta. Una auténtica lástima que, un año más, no se hayan sentado las bases que respondan a las necesidades reales de Navarra y garanticen un futuro próspero.

José María Aracama Yoldi. Presidente del think tank Institución Futuro.

Institución Futuro
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