Diario de Navarra, 9 de diciembre de 2012
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro
Los Presupuestos Generales de Navarra para 2013 presentados por el Gobierno han sido devueltos por el Parlamento y, por tanto, en 2013 el Gobierno se regirá por unos presupuestos prorrogados. Pero este hecho no impide que se deba seguir siendo austeros y eficientes en los gastos. No se trata solo de recortar, sino también de reinventarse.
Que una comunidad autónoma funcione con unas cuentas prorrogadas significa que su Gobierno no ha conseguido sumar los suficientes votos para aprobarlas y, por lo tanto, que su posición en la Cámara es de debilidad, lo que le podría llevar a no poder aprobar otro tipo de medidas necesarias. Esta "visibilización" de la debilidad política podría minar la confianza que terceros pudieran tener en nuestra comunidad.

Pero dicho esto, si nos atenemos al presupuesto de 2012 ejecutado, podemos decir que los PGN 2012 prorrogados son papel mojado. ¿Por qué? Porque ya en 2012 no se van a cumplir. Desde el punto de vista de los ingresos, la previsión que figuraba para este año, sumando impuestos directos e indirectos, fue de 3.198 millones de euros, y ya sabemos que a día de hoy esos ingresos tienen una desviación a la baja de en torno al 11%. Es decir, los ingresos del presupuesto de 2012 no van a obtenerse en 2012 y mucho menos en 2013.

En cuanto a los gastos, tampoco van a cumplirse los de los presupuestos 2012 puesto que el Gobierno, con buen criterio, ha venido haciendo ajustes de los mismos para adaptarlos a la disminución de ingresos (recordemos los 50 + 132 millones de reducción aprobados en el primer semestre). Es decir, el presupuesto realmente ejecutado en 2012 no se parece al aprobado, y el que se ejecute en 2013 tampoco tendrá nada que ver con él, por mucho que se hable de prórroga. Ésta lo que hace es añadir rigidez al cambio de fondos de unas partidas a otras.

Por otro lado, Navarra está obligada a no superar el déficit del 0,7% en 2013. Si los presupuestos se cumplieran a rajatabla, nos encontraríamos con un déficit más desbocado del que ya tenemos. Si queremos contener el déficit y no tener que acudir, como ya han hecho otras CCAA, a pedir dinero al Gobierno central, solo hay dos alternativas: aumentar los ingresos o reducir los gastos.

En cuanto a los ingresos, pueden aumentarse vía subida de impuestos, vía incremento de la actividad económica o vía endeudamiento. Una nueva subida del impuesto del patrimonio o del IRPF a "los ricos" seguramente generaría más ingresos, pero no los suficientes para solucionar el problema de déficit e incluso éstos podrían disminuir si atendemos al efecto Laffer. En Navarra, el 72% de los ingresos por IRPF se corresponden a los tramos comprendidos entre 8.499 y 45.480 euros. Por lo que respecta a la actividad económica, no parece que vaya a mejorar mucho en el año 2013, y el endeudamiento no es una opción posible: no podemos olvidar que la deuda por cada navarro en edad de trabajar era de 2.125 € en 2007, y hoy asciende a los 9.346 €; se ha más que cuadruplicado.

De ello se deduce que, para poder superar el 2013, donde hay que poner el acento es en los gastos. El nivel de ingresos de 2012 se sitúa a un nivel similar a los de 2004, sin embargo los gastos de 2012 están unos 250 millones por encima (una vez descontada la inflación) de los de 2004. Pero en esa fecha, con esos gastos más ajustados, vivíamos bien, la sanidad era buena, la educación y la atención social también… Parece que somos capaces de hacerlo bien con menos fondos, y que los ajustes pueden hacerse sin necesidad de que empeore el servicio.

Es cierto que los ciudadanos debemos ser conscientes de que en general somos más pobres, y por ende el Gobierno tiene menos recursos y debemos adaptarnos a ello. Pero, por otro lado, todos sabemos que la Administración no es un modelo de eficiencia y de que hay mucho que optimizar y que ahorrar en su funcionamiento y gestión. Y esto pasa por quitar la "grasa" acumulada a lo largo de los años, por optimizar sus procesos, comprometer a sus trabajadores e innovar. Otros ya lo han hecho: cuando comenzó la crisis económica en 2008, Mercadona sufrió, como muchos comercios, una baja en el número de clientes. Ante esta situación, tuvo que poner en marcha un modelo de innovación aplicado a todas las áreas (procesos, producto, tecnología…) para poder ofrecer un mayor valor al cliente por un menor precio. El resultado fue un ahorro en costes de 3.000 millones de euros que pudo repercutir en el precio sin empeorar los productos ni el servicio. La táctica no consistió en recortar, sino en aplicar una estrategia de innovación y comprometer a toda la organización y sus proveedores teniendo claro que había que incrementar el valor para el cliente.

Independientemente de lo que digan los presupuestos, si nuestro Gobierno quiere ser creíble, debe dar muestras de que además de recortar tiene en marcha, en paralelo, un proceso de reinvención que puede significar invertir algún euro en partidas que no "dan votos" pero que generarán importantes ahorros futuros.