El Debate de Navarra, 14 de junio de 2008
con la colaboración de Julio Pomés, director de Institución Futuro
Los últimos datos macroeconómicos lo confirmaban. España está comenzando a entrar en la crisis. El descenso acaba de comenzar y son muchas las incógnitas que quedan sobre la evolución de la situación económica. Los expertos cada vez lanzan más profecías, algunas de ellas son incluso algo apocalípticas y hablan de una situación de crisis prolongada en el tiempo de la que no habrá salida.
Pero, como suelen comentar entre ellos los economistas, “el de Economía es el único campo en el que dos personas pueden obtener el premio Nobel por decir uno exactamente lo contrario del otro”. La cosa se complica porque, como comentan en otra broma economista, “para un economista, la vida real es un caso especial”.

Tanto para Isabel Rodríguez, profesora de Macroeconomía en la Universidad de Navarra, como para Mikel Casares, docente de la misma materia en la Universidad Pública de Navarra, la premisa de la que hay que partir es clara: en economía, cualquier escenario es posible. Pero, evidentemente, cada cual cree que un escenario es más probable que el otro.

¿Habrá recesión?
Para Mikel Casares, el de la recesión es un escenario más que probable. Según considera este docente, se prevé que entremos en esa situación durante el año que viene. “Pero no antes porque, para que sucediera durante 2008, la situación tendría que deteriorarse mucho y muy rápidamente”. Ambos coinciden en que lo importante es la duración que tenga la crisis, un terreno en el que los economistas no se atreven a mojarse, aunque cada vez se arriesgan más. De hecho, cada vez hay más analistas que prevén que la tormenta persistirá de aquí a, aproximadamente, 2010. Rodríguez no se moja, pero Casares si arriesga. En su opinión, el panorama estará negro durante la segunda mitad de 2008 y todo 2009.
Julio Pomés, director del think tank navarro Institución Futuro, concreta todavía más la fecha de inicio de los momentos más negros: septiembre u octubre, cuando se publiquen una serie de datos preocupantes, coincidentes en el tiempo con el fin del empleo veraniego.
El director de Institución Futuro cree que la crisis financiera será corta porque esta es más fácilmenta atajable mediante la disposición de medidas de política monetaria. Pero lanza un augurio más negro en cuanto al conjunto general: “La crisis larga va a ser la económica. El ciclo de la construcción, el del consumo… todo eso va a tardar en recuperarse. Hablamos de 3 o 4 años. Habrá que esperar a que se serene la subida del petróleo y de los alimentos y que comience a extenderse una mayor confianza en los consumidores”.

Optimismo contra pesimismo
Otro chiste. En esta ocasión, de Forges. Un hombre encorbatado diserta ante un famélico viandante que extiende la mano: “Más que una realidad objetiva, la crisis económica es una percepción subjetiva”. Respuesta del mendigo: “No, si ya, pero déme argo”.
“Lo primero que tiene que hacer el Gobierno”, asegura Pomés, “es no esconder la crisis”. El director del think tank ofrece una receta liberal y de ahorro para sortear los malos tiempos. Cree que habría que ver cómo reducir algunos consumos. Por ejemplo, se debería fomentar el transporte público, procurando uno de mayor calidad, para reducir el uso de los combustibles. En la misma línea del ahorro energético, propone solucionar el problema de la producción: “Hay que instalar centrales nucleares. Si se sigue el plan actual de cierre, tendremos la energía procedente de las nucleares en Francia que nos van a contaminar igual si hay un accidente. La energía eólica nos parece muy bien, pero tiene una prima. De momento, no queda otro remedio”.
En general, Pomés anima a fomentar la cultura de la innovación y, para eso, “no se trata de aumentar las subvenciones al desempleo, sino fomentar consumo, bajando impuestos”. “Si la gente ve que el paro le sale igual de rentable que un trabajo de segunda, nadie va a querer abandonarlo”, resuelve. Pomés pone a Alemania como ejemplo, donde según él, la crisis va a ser menor por su apoyo a la innovación y el desarrollo. “Cuando se funciona con productos diferentes y no de una manera acomodaticia, se vende. Por eso hay que mejorar la formación del trabajador”, opina.
En cuanto al papel de otros agentes sociales, Casares pide la llamada “contención salarial”. “Si se negocian los convenios con la idea de que la inflación permanecerá en estos niveles, lo único que conseguiremos es que los precios sigan aumentando e instalarnos en lo que se denomina una espiral inflacionista”, avisa.

Tipos al 6%, peligro
Pero Casares opina que todavía existe un margen para elevar el precio del dinero. “No están disparados”, sentencia. Sería, a su parecer, tasas del 5,5% o el 6% las que podrían poner en aprietos a las economías, en especial, a las más dependientes del crédito. Y ese es el caso de la economía española. “Lo que está claro es que eso que piensa muchas veces el ciudadano medio de que ‘bajen los tipos’ no tiene sentido”, explica Casares. Si la inflación está más alta que el precio del dinero, ¿quién querría prestar dinero?
“Si hay inflación”, alerta Pomés, “no saldremos de la situación económica. No se entiende a Zapatero, Trichet lo está haciendo muy bien; mientras que Bernanke (el presidente del organismo monetario de EE UU) ha cedido al chantaje de los políticos, que están en campaña y quieren maquillar la situación”.

Los más desfavorecidos
Una de las preocupaciones de la opinión pública ante el horizonte de malos datos son los inmigrantes, uno de los sectores más vulnerables, para empezar porque gran parte de ellos había encontrado trabajo en el sector de la construcción. Pero Pomés advierte de las consecuencias que esto podría tener para Navarra. Nuestra comunidad, opina él, está mejor preparada para la crisis y la diferencia con otras zonas de España se va a notar, por lo que no sería de extrañar que eligieran el territorio foral como destino sin que estuviera claro si éste está preparado para absorberlos. “A quien más va a dañar la situación”, afirma, “es a la gente con menor formación. Tienen unas capacidades reducidas. No es fácil que esta gente se vuelva a su país. Yo lo siento, pero hay que buscar salidas más imaginativas porque si no puede comenzar la conflictividad”.