Los expertos nos advierten de la importancia de dos elementos clave para las empresas: la inversión en formación y la innovación. La innovación, como motor de la productividad es un elemento clave para competir. Pero no lo es menos la inversión en capital humano, en las personas. Las empresas, tanto públicas como privadas, no dejan de ser grupos de personas desarrollando distintas tareas con el fin de alcanzar un fin común, aunque sus funciones objetivo individuales sean diferentes. Cada vez más, se insiste en la importancia ya no sólo de gestionar e invertir en las competencias profesionales de las plantillas en las empresas sino también en su lado humano: en los valores. Pero ¿sabemos realmente gestionar dichos valores? ¿Sabemos motivar a nuestros equipos de trabajo, hacerles partícipes de los objetivos de la empresa y viceversa? La respuesta es sencilla: en muchas empresas no. Este hecho hace que triunfen “los practicantes”: aquellos que se dan cuenta de lo importante y muchas veces irremplazable que es el factor humano dentro de sus organizaciones y, además, actúan en consecuencia. Los que predican pero no practican se perderán por el camino.
Entradilla:
Los expertos nos advierten de la importancia de dos elementos clave para las empresas: la inversión en formación y la innovación. La innovación, como motor de la productividad es un elemento clave para competir. Pero no lo es menos la inversión en capital humano, en las personas.