
En muchas ocasiones he oído que la actual es la "generación mejor preparada" de la Historia de España. De acuerdo con esta reflexión, el amplio grupo de personas que englobaríamos esta denominación estaríamos a punto de ser desperdiciados por las políticas, la mayoría erróneas (es cierto), que deciden nuestras autoridades. Si esto es así, prefiero que a mí no me consideren miembro de esa generación…
En primer lugar, catalogar a un grupo de seres humanos como mejor que otro resulta, como mínimo, arriesgado. Los criterios en los que se basa esa comparación no tienen en cuenta las condiciones que vivieron unos y otros y, además, en muchas ocasiones, atienden a razones meramente subjetivas.
Así decir que "somos los mejores" porque gestionamos ciertas herramientas y técnicas no es del todo justo ya que muchas de esas tecnologías apenas cuentan con veinte años de existencia. Ahí está mi tía de 90 años que, por ejemplo, hace algo que a mí me resultaría imposible de ejecutar: calcular el incremento de su pensión pasando alubias de un tarro a otro.
Vamos a poner en cuarentena nuestro ego. Porque la realidad también señala que no debemos ser tan buenos o, algo ha debido fallar en esa formación de la que tanto hacemos alarde, cuando el primer objetivo de muchos de nuestros compañeros es ingresar en la función pública (opción tan válida como otras) o, a lo sumo, "que me contraten".
Las cifras están ahí y muchas veces me he preguntado cómo los miembros de la mejor generación de la historia de España pueden convivir tan tranquilamente con los datos que afirman que hay cinco millones de parados o que la tasa juvenil de paro sea superior al 40 por ciento. Entiendo, en el fondo, que pese a nuestra fachada "modernilla" y "superenrrollada 2.0" seguimos anclados en actitudes anquilosadas tales como el recelo al cambio o a lo nuevo, la impostura ante la competencia sana o, simplmente, el ordeno y mando…
No lo sé. Lo cierto es que hoy retomo la actividad en este blog, con ideas renovadas y, de acuerdo con esas virtudes que adornan a la "mejor generación" de la historia de España, lo hago arriesgando mi talento y mi patrimonio. Te invito a que me acompañes en la que, espero, sea una venturosa etapa de nuestra vida. ¡Bienvenidos!
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