Con las elecciones a la vuelta de la esquina, son muchos los políticos que están apostando por el uso de la web 2.0. Si hasta hace poco las redes sociales- como myspace o facebook- parecían sólo para adolescentes, ahora los políticos comienzan a valorar esta herramienta por su accesibilidad de bajo coste y la interacción que permite.

Tanto es así que ya existe una campaña electoral paralela desarrollándose en la web. Si recuerdan las pasadas elecciones presidenciales francesas, los candidatos colgaron sus discursos en Second Life. Siguiendo sus pasos, Llamazares fue el primer líder político español en crear su alter ego virtual. Pero quien parece estar aprovechando mejor el tirón de las networks es Rajoy, quien ya dispone de un perfil en Facebook con más de 2.600 amigos virtuales. Con todos ellos, interactúa a través de mensajes en los que declara: “Internet es una oportunidad única de tener información directa sobre lo que piensa y quiere la opinión pública y yo, que tengo la sana ambición de ser el próximo presidente del Gobierno de mi país, no quiero permanecer al margen de lo queráis decirme”. Zapatero, por el contrario, ha optado por crear un grupo en Facebook, denominado “Zapatero 2008” y que cuenta con 975 miembros. En el lado opuesto, se encuentran grupos creados por ciudadanos, como Anti-ZP con 964 miembros, que son casi tan populares como los oficiales. Llamazares, por el contrario, ha optado por la red Myspace y cuenta con 895 amigos.

Esto demuestra que las redes sociales son una plataforma tan válida como la prensa, los mítines o los blogs. En este sentido, la web de ZP se compromete a elaborar su campaña electoral a partir de las preguntas que se planteen en www.lamiradapositiva.es y que se pueden votar al modo de un ‘Menéame’. El verdadero reto de los políticos será mantener este debate online más allá de las elecciones.

Entradilla:
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, son muchos los políticos que están apostando por el uso de la web 2.0. Si hasta hace poco las redes sociales- como myspace o facebook- parecían sólo para adolescentes, ahora los políticos comienzan a valorar esta herramienta por su accesibilidad de bajo coste y la interacción que permite.