Las disputas entre Rusia y Ucrania sobre el acuerdo de suministro de gas natural han alertado a la Unión Europea sobre su dependencia de importaciones gasísticas. El debate sobre cómo diversificar las fuentes de suministro pone de manifiesto la necesidad de la Unión de tener una política energética más definida. A propósito de este hecho, el ministro de finanzas francés, Thierry Breton, presentó el 24 de enero a sus homónimos europeos un memorandum con varias propuestas energéticas. La más significativa es la que reconoce la contribución de la energía nuclear no sólo a la seguridad de suministros de la UE sino también a la lucha contra el calentamiento global (por ser una tecnología que no desprende CO2).

Francia sugiere aumentar la I+D e invita a otros países no comunitarios a investigar la cuarta generación de reactores nucleares. Sin embargo, subraya que las posibles acciones en energía nuclear deberían llevarse a cabo según el principio de subsidiariedad, por el que la UE sólo interviene en áreas en las que los estados miembros no pueden actuar en solitario. Este documento se presentó pocos días antes de que un estudio del servicio estadístico de la Unión Europea, el Eurobarómetro, indicara que casi un 80% de los ciudadanos europeos apoya el uso de energías renovables como alternativa a los altos precios del petróleo y a las importaciones de gas, y sólo el 12% está a favor de la energía nuclear.

La Comisión europea publicará el 8 de marzo un documento de reflexión -un Libro Verde- sobre cómo reforzar la política energética comunitaria, que será una de las bases para la discusión sobre esta área en la cumbre europea del 23-24 de marzo. Si los resultados de la cumbre son positivos, el próximo verano se presentará un plan de acción sobre eficiencia energética de la UE. Estas cuestiones serán debatidas el 6 de febrero en Institución Futuro donde Javier Blas, periodista de Expansión y Financial Times especializado en energía, dará una conferencia sobre las claves de la economía internacional en 2006

Entradilla:
Las disputas entre Rusia y Ucrania sobre el acuerdo de suministro de gas natural han alertado a la Unión Europea sobre su dependencia de importaciones gasísticas. El debate sobre cómo diversificar las fuentes de suministro pone de manifiesto la necesidad de la Unión de tener una política energética más definida.