
Poco a poco y casi en silencio nuestra comunidad está trabajando para sentar las bases de su futuro económico. Lejos de grandes actuaciones se están desarrollando programas muy específicos estudiando lo que se ha hecho bien en el pasado para adaptarlo al futuro.
En esta línea de actuación se enmarca el Plan Internacional de Navarra (PIN), cuyo objetivo es la captación del interés internacional inversor por nuestra región. Gracias a la aplicación de esta estrategia durante las décadas de los 80 y 90 nuestra región ha obtenido grandes beneficios tanto tangibles (más empleo, inversión…) como intangibles.
Ahora, un año después de su puesta en marcha, se ha ejecutado el 85 por ciento de las acciones previstas por el PIN. Recordemos que su principal objetivo era el de “formar y sensibilizar a la sociedad para que el conjunto de la ciudadanía sea capaz de aprovechar las oportunidades de desarrollarse personal y profesionalmente en un entorno global, y apoyar a las empresas navarras para que puedan competir en el mercado internacional”.
Para lograrlo, el PIN consta de cinco ejes fundamentales:
-Formación de la sociedad mediante el fomento del aprendizaje de idiomas y la concesión de becas en el extranjero.
-Desarrollo de alianzas y redes con otras regiones estratégicas para Navarra.
-Promoción de la imagen económica en el exterior.
-Captación y gestión de proyectos internacionales.
-Desarrollo de actuaciones que impulsen la internacionalización de las empresas.
Obligatoriamente cuando se mira al exterior, ya sea para exportar como para atraer inversión, se requiere de un cambio de mentalidad, menos ombliguismo (si es que la palabra existe), más apertura de miras y mayor capacidad de adaptación. Educación, cultura, idiomas, aspectos que destacan menos en la actualidad económica pero que irremediablemente forman parte de la base de la pirámide de crecimiento y de la competitividad.
Por poner un ejemplo, hemos vivido bajo la influencia alemana de Volkswagen y muchos de nuestros estudiantes han optado por ingenierías, estudiar alemán como segunda o tercera lengua y aprender métodos de producción diferentes de nuestra cultura latina.
Parece que ha llegado el momento de diversificar nuestra economía dando entrada a nuevos “amigos” dispuestos a ir de nuestras manos y encima fortalecernos. Bienvenidos sean y todas las acciones encaminadas al éxito de este plan deben contar con el apoyo de los sectores sociales navarros. Nos beneficia mucho más de lo que parece tanto en el presente como en el futuro cercano y lejano.
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