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Si en un restaurante uno pide una pizza de jamón y queso y le traen una pizza de jamón y queso, lo que no puede hacer es sorprenderse y, mucho menos, protestar. ¿A qué viene esta obviedad? A que en Navarra llevamos tiempo pidiendo pizzas de jamón y queso y ahora nos las están trayendo. Y alguno se sorprende (y se indigna). Cuando uno elige a EH Bildu como su socio preferente para la aprobación de los presupuestos de Navarra todos y cada uno de los últimos cinco años, ya sabe a quién y a qué se encadena. Dejando aparte el repugnante pasado de Bildu en cuanto a los derechos humanos (es mucho dejar, lo sé), si uno lee su programa electoral para las últimas elecciones forales, entenderá perfectamente como este “socio preferencial” aterra a inversores y empresarios. El programa es propio de lo que es, un partido de ultraizquierda marxista, por mucho que quieran parecer seminaristas o simples jatorras en algunos momentos.

Si llevamos años azuzando socialmente la envidia, poniendo verde al rico, asándolo a impuestos, dibujando al empresario como un ser “insaciable”, tachando al profesional brillante como un aprovechado y estableciendo unos impuestos abusivos, es normal que se vayan los que están -tanto ciudadanos como empresas- (ahí están las cifras) y que no vengan más. Esta gente vota con los pies y, de manera discreta, se van. El resto, no viene. Hay otros sitios donde les tratan mejor. Además, y como termómetro sobre el ambiente laboral, los trabajadores de la empresa más apoyada por el Gobierno de Navarra han elegido a un asesino como su representante en el Consejo de Administración. Esto encanta a los inversores. Tenemos lo que hemos pedido. Pedimos jamón y queso, y lo tenemos.

Por otro lado, si llevamos muchos años mejorando de manera sustancial las condiciones de los trabajadores públicos muy por encima de las de la empresa privada (salarios, días de “asuntos propios” -un Nobel a su inventor-, días “canosos”, jubilaciones a los 59 en algún colectivo…), es normal que los jóvenes prefieran opositar a trabajar en una empresa privada. No les digo nada sobre emprender y crear riqueza… Una vez más, nos traen lo que hemos pedido.

La única diferencia con las pizzerías es que las consecuencias de estas medidas no son inmediatas, tardan en manifestarse pero luego son de larga duración. Por eso los números, que hasta ahora no han sido malos “veis, no pasa nada”, empezarán a tener mala pinta, porque los agentes económicos tardan en tomar sus decisiones estratégicas, pero cuando las toman lo hacen de manera inexorable y comienza una inercia difícil de parar.

Así que no nos sorprendamos con las últimas noticias. Nos dan lo que hemos pedido. Con algo de retraso, sí, porque el funcionamiento de la economía es así, pero nos lo traen y en gran cantidad. Tendremos jamón y queso de miseria para rato si no revertimos esto.