El Think Tank navarro, Institución Futuro analiza en detalle el informe PISA, elaborado por la OCDE, que constituye una de las principales referencias internacionales para evaluar las competencias adquiridas por el alumnado de 15 años en ciencias, lectura y matemáticas. Los resultados de 2025, publicados hoy mismo, confirman una tendencia preocupante: el rendimiento educativo ha descendido durante la última década en buena parte de los países de la OCDE.
España también participa de este deterioro y obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas, lo que la sitúa por debajo de la media de la OCDE en las tres competencias y de la Unión Europea en lectura y matemáticas. Navarra obtiene los peores resultados desde que participa en este estudio: 472 puntos en ciencias, cinco menos que España y diez menos que la OCDE; 441 puntos en lectura, diez menos que la media española y veinte menos que la OCDE; y 462 puntos en matemáticas, cinco más que España, pero uno menos que la OCDE y la Unión Europea. La principal debilidad se encuentra, por tanto, en lectura, donde la Comunidad Foral aparece entre las regiones españolas con peores resultados. En ciencias también se sitúa por debajo de las referencias nacional e internacional, mientras que únicamente en matemáticas mantiene una posición relativamente favorable dentro de España. En la comparativa por CCAA hay que señalar que los resultados de Cataluña deben interpretarse con especial cautela por el elevado porcentaje de alumnado excluido de la prueba, que alcanza el 23,2 % y limita su comparabilidad.

El análisis temporal realizado desde el Think tank navarro, muestra con mayor claridad la magnitud del deterioro de Navarra, que como indicábamos obtiene los peores resultados de la serie histórica. Entre 2015 y 2025 ha pasado de 512 a 472 puntos en ciencias, de 514 a 441 en lectura y de 518 a 462 en matemáticas. La caída ha situado a la Comunidad Foral por debajo de la OCDE y de España en ciencias y lectura, después de haber superado ampliamente ambas referencias en las primeras ediciones analizadas. No estamos, por tanto, ante un mal resultado aislado, sino ante una pérdida continuada de rendimiento y de posición relativa.
El retroceso navarro ha sido muy superior al experimentado por España y la OCDE durante la última década. Frente a 2015. Navarra pierde 40 puntos en ciencias, 73 en lectura y 56 en matemáticas. En España las caídas son de 16, 42 y 29 puntos, respectivamente, mientras que en el conjunto de la OCDE se limitan a 11, 35 y 27 puntos. Es decir, aunque parte del deterioro se inscribe en una tendencia internacional, su intensidad no puede explicarse únicamente por factores comunes a otros países.
Institución Futuro señala que Navarra presenta, además, una brecha especialmente amplia entre los resultados de los centros privados (que incluye a los concertados) y públicos. La diferencia alcanza 47 puntos en ciencias, 53 en lectura y 38 en matemáticas. Estos datos deben interpretarse con cautela, ya que las diferencias no dependen exclusivamente de la titularidad: también influyen la situación socioeconómica de las familias, la composición del alumnado, el entorno y otras características de los centros. Aun así, su magnitud evidencia un serio problema de desigualdad en los resultados.
El gasto público educativo permite completar el diagnóstico. Navarra destinó en 2023 un total de 8.192 euros por alumno de enseñanza no universitaria -pública y concertada-, la segunda cifra más elevada de España (un 42% más que diez años antes) solo por detrás del País Vasco. Esta cantidad es un 48% superior a la de Madrid, región que en el último PISA encabeza los resultados en ciencias y matemáticas. El gasto constituye una condición necesaria para disponer de una educación de calidad, pero su volumen, por sí solo, no garantiza mejores aprendizajes: también importan su distribución, su eficiencia y la calidad de las políticas educativas.

Navarra arrastra desde hace años un grave problema educativo. Invierte mucho más por alumno que la mayoría de las CCAA, pero los resultados han empeorado con mucha mayor intensidad que las referencias nacionales e internacionales. El consejero de Educación del Gobierno de Navarra ha reconocido la caída, aunque la justifica señalando que el descenso se ha producido de manera generalizada. Pero no basta con afirmar que todos han empeorado: las pérdidas de Navarra son mucho más graves que las registradas por la OCDE y en España. Es necesario analizar qué está fallando, reforzar especialmente la comprensión lectora, estudiar la elevada brecha entre redes y evaluar la eficacia de las políticas desarrolladas durante la última década. La educación condiciona el capital humano, la productividad, la igualdad de oportunidades y la competitividad futura de Navarra; por ello, estos resultados exigen una respuesta prioritaria y transparente.
