Una sugerencia a los nuevos consejeros es que no toquen lo que va bien y eviten desplazar a las personas que han hecho una gestión eficaz. Es bien sabido que cuando los profesionales son sustituidos por comisarios políticos el resultado es ruinoso. Así, en las empresas públicas con una trayectoria exitosa, por ejemplo la que consiguió 400 millones de euros de beneficios, sus directivos debieran ser prorrogados.
Si nos referimos al sector privado, lo que desean los empresarios es un horizonte sin incertidumbres para que puedan tomar los riesgo propios de su actividad y sector, sin desagradables sustos de intervencionismos políticos innecesarios. Respecto a atraer inversiones recuérdese que el dinero es temeroso y huye de los lugares con prima de riesgo político. Cuando las consignas político-partidistas afectan a la vida de la compañía, el empresario empieza a cuestionarse la deslocalización de su factoría. Es demostrable que en las regiones donde la política ha sido más intervencionista, o donde ha habido mayor violencia política, la economía se ha resentido. También el miedo al miedo es nefasto para un emprendedor, en cuanto que distrae la atención de la propia actividad y ser competitivo deja de ser lo primordial.
En Navarra el espíritu emprendedor es pobre, dependemos menos de nosotros mismos que lo que nos gustaría, y existe una fuerte presencia de las multinacionales. Estas compañías se caracterizan por su aversión a los problemas ajenos a su actividad y su fácil desarraigo cuando la situación no les es propicia. Se siente quien se siente bajo el tapiz de las Navas de Tolosa, hoy, más que nunca, debe imponerse una sagaz prudencia y despertar confianza. Como dijo D”Ors: los experimentos con gaseosa.