Diario de Navarra, 13 de junio de 2007
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
¿Influirá el tipo de pacto que hagan los políticos en la marcha de la economía navarra? La respuesta no admite duda: por supuesto que afectará. Es indudable que todas las coaliciones no ofrecen el mismo horizonte de confianza. En concreto hay un pacto que despierta sospechas de inseguridad y que se opone a lo que requiere una economía eficiente: un escenario de estabilidad institucional.
Nuestros dirigentes debieran de tener más en cuenta la economía. Parece que nos hemos acostumbrado a que ésta funcione y pasa desapercibido que una diferente situación política puede perjudicarla. El que estemos en cabeza en la docena de ratios macroeconómicos más significativos, no es un aval firme: los éxitos pasados no aseguran los futuros. Es más, con la competitividad agresiva entre regiones que ha impuesto la globalización, para mantenerse arriba se ha de proceder con una estrategia de excelencia, pues se compite con los mejores. Los nuevos cargos debieran dejar a un lado filias y fobias personales y cooperar para construir un futuro juntos. Se debe tener en cuenta que los márgenes de maniobra son tan estrechos que el único camino es ser muy pragmáticos en los planteamientos y abandonar posturas dogmáticas obsoletas. Hoy lo moderno es emular lo que ha hecho Merkel en Alemania: los líderes de los dos partidos rivales se han sabido poner de acuerdo para concertar el programa económico. Otro factor de nuestra economía, que debiera mover a la cautela, es nuestro desmesurado gasto público. Las demandas de prestaciones sociales, especialmente las sanitarias, han sido imparables. Más que el tamaño del gasto lo preocupante es su rigidez. Aunque tenemos un considerable margen de maniobra para endeudarnos, el peso del gasto estructural es básicamente de personal y esta partida no admite flexibilidad. Si la economía nacional entrara en recesión, Navarra tendría que apretarse el cinturón y disminuir los servicios sociales no imprescindibles.

Una sugerencia a los nuevos consejeros es que no toquen lo que va bien y eviten desplazar a las personas que han hecho una gestión eficaz. Es bien sabido que cuando los profesionales son sustituidos por comisarios políticos el resultado es ruinoso. Así, en las empresas públicas con una trayectoria exitosa, por ejemplo la que consiguió 400 millones de euros de beneficios, sus directivos debieran ser prorrogados.

Si nos referimos al sector privado, lo que desean los empresarios es un horizonte sin incertidumbres para que puedan tomar los riesgo propios de su actividad y sector, sin desagradables sustos de intervencionismos políticos innecesarios. Respecto a atraer inversiones recuérdese que el dinero es temeroso y huye de los lugares con prima de riesgo político. Cuando las consignas político-partidistas afectan a la vida de la compañía, el empresario empieza a cuestionarse la deslocalización de su factoría. Es demostrable que en las regiones donde la política ha sido más intervencionista, o donde ha habido mayor violencia política, la economía se ha resentido. También el miedo al miedo es nefasto para un emprendedor, en cuanto que distrae la atención de la propia actividad y ser competitivo deja de ser lo primordial.

En Navarra el espíritu emprendedor es pobre, dependemos menos de nosotros mismos que lo que nos gustaría, y existe una fuerte presencia de las multinacionales. Estas compañías se caracterizan por su aversión a los problemas ajenos a su actividad y su fácil desarraigo cuando la situación no les es propicia. Se siente quien se siente bajo el tapiz de las Navas de Tolosa, hoy, más que nunca, debe imponerse una sagaz prudencia y despertar confianza. Como dijo D”Ors: los experimentos con gaseosa.

Institución Futuro
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