Diario de Navarra, 4 de junio de 2007
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
Se aprecia una gran inquietud sobre qué coalición gobernará Navarra la próxima legislatura. En el momento que escribo, la única certeza es que Fernando Puras, si quiere, puede ser presidente; le bastaría con aceptar el apoyo que le brindan NaBai e IU. Sin embargo, este triunfo socialista puede tener unas consecuencias tan funestas para el futuro del PSN en Navarra y del PSOE en España que quizá no merezca la pena.
El PSN se fracturaría de nuevo por el pacto contra natura y las nuevas heridas debilitarían al partido para las generales. Respecto al PSOE, Zapatero tiene estancado el “proceso de paz” y la Comunidad foral ostenta una repercusión nacional impresionante. Una pacto con NafarroaBai no sería entendido y le podría perjudicar en las inminentes legislativas. El fiasco del tripartito catalán es una lección demasiado próxima para haberla olvidado. De ahí que Zapatero tenga que ser respetuoso con Navarra y admitir la opción del mal menor: un pacto del PSN con UPN y CDN.Sin duda la ingeniería electoral ofrece múltiples alternativas a la coalición PSN-NaBai-IU, que a su vez abren un rico abanico de oportunidades de negociación. Pero la aritmética no lo es todo, ni es lo significativo. Lo que importa es el sentido de la voluntad de los electores y éstos han votado en un 76,3% a opciones no nacionalistas. La sociedad civil está muy harta de que los políticos no respeten el sentir mayoritario de los ciudadanos. Es innegable que la opción que satisface a más navarros es la formada por UPN, PSN y CDN. Estos partidos, que presentan la ventaja de carecer de las contradicciones internas de la coalición alternativa, tienen la obligación imperiosa de conseguir el pacto. Además, los ciudadanos tenemos el derecho a exigir que en esa negociación primen los intereses de Navarra por encima de los partidistas y personales.
La nueva coalición debiera abrirse para integrar todas las sensibilidades compatibles y proclamar su respeto por la lengua y la cultura vascas como elementos esenciales de la identidad de Navarra. Ambas se deben fomentar, pero asegurándose de que no se conviertan en vehículos para impulsar la anexión al País Vasco o fomentar un sentimiento de exclusión social hacia los que se consideren españoles además de vasconavarros.
Uno de los errores que dificultan el entendimiento es la agresividad de la campaña que ha mostrado alguno de los partidos con el que ahora debe reconciliarse. Ahora “toca” pensar en Navarra y dejar a un lado filias y fobias personales que se han generado en las campañas para construir el futuro juntos. Hoy lo inteligente es emular lo que ha hecho Merkel en Alemania: ponerse de acuerdo con la oposición para concertar un programa de gobierno que ha logrado que su país vuelva a ser la poderosa locomotora europea.
Desde estas páginas, que siempre han defendido la libertad de Navarra, insto a la responsabilidad de nuestros políticos. La Comunidad foral necesita un gobierno estable para toda la legislatura. La coalición UPN-PSN-CDN representaría tres cuartas partes de los votos y blindaría a Navarra de las pretensiones anexionistas que tan bien han ocultado los nacionalistas en la presente campaña. Apelo al buen juicio que siempre han demostrado Miguel Sanz, Fernando Puras y Juan Cruz Alli para lograr el acuerdo. Los navarros necesitamos del acreditado talento de estos líderes para encontrar un presidente que satisfaga los anhelos de la mayoría de los navarros: que la diversidad que encierra Navarra sea un elemento de cohesión y no de fractura, un escenario de estabilidad para que nuestra economía siga prosperando y, por último, que los de fuera respeten que el Viejo Reyno prosiga su milenaria historia como pueblo libre diferenciado.
La nueva coalición debiera abrirse para integrar todas las sensibilidades compatibles y proclamar su respeto por la lengua y la cultura vascas como elementos esenciales de la identidad de Navarra. Ambas se deben fomentar, pero asegurándose de que no se conviertan en vehículos para impulsar la anexión al País Vasco o fomentar un sentimiento de exclusión social hacia los que se consideren españoles además de vasconavarros.
Uno de los errores que dificultan el entendimiento es la agresividad de la campaña que ha mostrado alguno de los partidos con el que ahora debe reconciliarse. Ahora “toca” pensar en Navarra y dejar a un lado filias y fobias personales que se han generado en las campañas para construir el futuro juntos. Hoy lo inteligente es emular lo que ha hecho Merkel en Alemania: ponerse de acuerdo con la oposición para concertar un programa de gobierno que ha logrado que su país vuelva a ser la poderosa locomotora europea.
Desde estas páginas, que siempre han defendido la libertad de Navarra, insto a la responsabilidad de nuestros políticos. La Comunidad foral necesita un gobierno estable para toda la legislatura. La coalición UPN-PSN-CDN representaría tres cuartas partes de los votos y blindaría a Navarra de las pretensiones anexionistas que tan bien han ocultado los nacionalistas en la presente campaña. Apelo al buen juicio que siempre han demostrado Miguel Sanz, Fernando Puras y Juan Cruz Alli para lograr el acuerdo. Los navarros necesitamos del acreditado talento de estos líderes para encontrar un presidente que satisfaga los anhelos de la mayoría de los navarros: que la diversidad que encierra Navarra sea un elemento de cohesión y no de fractura, un escenario de estabilidad para que nuestra economía siga prosperando y, por último, que los de fuera respeten que el Viejo Reyno prosiga su milenaria historia como pueblo libre diferenciado.