Entre los innumerables pagos con el dinero o con la igualdad de todos los españoles que el candidato Sánchez hizo a lo largo del verano y otoño de 2023 para alcanzar la presidencia del gobierno de España destacó el pago a Esquerra Republicana para que el Estado, es decir todos los españoles, se hiciese cargo de 15.000 millones de deuda de Cataluña. Esto es comprar puestos políticos con el dinero de todos y nos retrotrae a la obtención del título imperial por Carlos V en 1519. En este caso, el importe pactado para la compra fue “condonar” a Cataluña el 20% de la ingente deuda acumulada por la gestión de los gobiernos nacionalistas y separatistas de la Generalitat, previos al “referéndum” del 1-O.
No había duda de que, si Sánchez salía elegido y su gobierno aguantaba, este compromiso con ERC se iba a cumplir. También desde el primer momento era evidente que Navarra, y sus ciudadanos como contribuyentes fiscales, se verían perjudicados por esta maniobra, salvo que el Gobierno de Navarra reaccionase y exigiese lo que corresponde. Andando el tiempo, y con Sánchez ya de presidente, ese compromiso unilateral con Esquerra y con Cataluña se amplió, por arte de birlibirloque, a todas las Comunidad españolas. Perdón, a todas no; sólo a las de régimen común. Es decir, si antes el perjuicio de Navarra iba a ser llevado en compañía de las demás CCAA, ahora Navarra se quedaba más sola que la una (salvo nuestros vecinos del País Vasco; pero ellos, PNV mediante, ya tienen otras decenas de vías compensatorias para sacar partido de su apoyo a Sánchez). Ahora, en pocos días, se han hecho públicos dos hechos relevantes en relación con este expediente que afectan de lleno a Navarra. El primero ha sido que, de forma sorpresiva, la AIReF ha informado que Navarra, con el ritmo de recaudación de impuestos a que nos tiene sometidos el Gobierno foral, va camino de dejar a cero su deuda pública en 2030. Increíble. Dejar a cero la deuda de Navarra puede ser que guste a muchos, pero es un absurdo político, económico y social. Un grave sobreesfuerzo económico para los actuales contribuyentes navarros. Además, se está consiguiendo por la puerta de atrás; mediante la asfixia impositiva y restando de forma importante competitividad fiscal a Navarra. Y todo ello sin que ningún organismo europeo, estatal o foral lo haya pedido.
El segundo hecho es que el ministerio de Hacienda de la vicepresidenta Montoro acaba de someter a información pública las bases generales para que, si nadie lo remedia, se confeccione la Ley Orgánica de la “quita” de deuda. Ley de aplicación exclusiva para todas las Comunidades de régimen común. Sin mención a las de régimen foral. Este último documento consolida el torpedo a las cuentas públicas de Navarra. Los argumentos de la vicepresidenta Montero para esta “quita”, obviando el espurio acuerdo entre Sánchez y ERC, son que las CCAA de régimen común sufrieron mucho en la crisis de 2010 a 2013 y tuvieron que sobre-endeudarse para pagar los servicios públicos de competencia autonómica. Como si a Navarra no le hubiese sucedido exactamente lo mismo, pues hubo que duplicar nuestra deuda pública en esos tres años. Y la otra razón esgrimida es que al hacer esta “quita” las CCAA podrán volver a financiarse en los mercados (como siempre lo ha hecho Navarra). Pero resulta que la Comunidad de Madrid también se financia en los mercados y sin embargo se le va a hacer una “quita” del 23%. Por tanto, los dos argumentos del Ministerio de Hacienda son un engaño para no incluir a Navarra en este regalo del Estado. Es así que sería inaudito que el Gobierno de Navarra no se rebelase contra esta nueva discriminación y no exigiese lo que nos corresponde a los navarros. Utilizando para ello, precisamente, el marco bilateral del Convenio Económico.
Aquí no se trata del eufemismo ya utilizado de que la asunción de mayor deuda autonómica por parte del Estado, la friolera de 83.000 millones de euros, no va ser perjudicial para Navarra por el mayor pago por intereses. Faltaría más. Aquí se trata de que el Estado tiene que hacerse cargo de una parte muy importante de la actual deuda de Navarra, más de una cuarta parte, para que los navarros sean tratados con igualdad respecto del resto de españoles. De los actuales 2.750 millones de deuda que tiene Navarra deben traspasarse 710 millones al Estado. A razón de 1.300 euros por contribuyente. Calculen. Una cosa es que se denuncie la tropelía que cometió Sánchez comprando con esta medida los votos de ERC, y otra cosa es que llegado este momento el Gobierno de Navarra haga de “don Tancredo” y salgamos todos los navarros perjudicados. Otra vez.
Álvaro Miranda Simavilla. Miembro del ‘think tank’ Institución Futuro.
