Diario de Navarra, 11 de mayo de 2013
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro
Antes de ayer la presidenta de Navarra expuso las medidas que su Gobierno va a llevar a cabo en el periodo 2013-2015. Una batería de acciones entre las cuales había muchas de gran importancia que han pasado desapercibidas frente al anuncio del reparto del trabajo en los nuevos contratos de la Administración.
Me gustaría que diéramos un paso atrás e intentáramos ver no sólo esta medida, sino también el contexto en el que se produce. En otras palabras: plantearse si merece la pena repartir el trabajo es un paso posterior a la decisión de si merece la pena o se tiene la capacidad de realizar nuevas contrataciones públicas.

Todos conocemos cómo está afectando la crisis tanto al sector público como al privado. Éste último, compuesto en más de un 90% por pymes de menos de 10 trabajadores, está haciendo un gran esfuerzo de ajuste. El dato nacional indica que, desde que comenzó la crisis, el sector privado ha destruido el 23% del empleo, mientras que el sector público ha ajustado solo el 3%. ¿No ven cierto desequilibrio?

Por otro lado, todos somos conscientes de que hay funcionarios navarros que no tienen suficiente trabajo para poder llenar su jornada laboral. Por ejemplo, en el departamento de patrimonio porque ya apenas hay obras, o en aquellos que gestionaban ayudas que ya no se conceden, o en los dedicados a protocolo cuando ya apenas se celebran actos que lo requieran…

No quiere decir que sean malos profesionales, al contrario, pero no hay suficiente trabajo para todos. De hecho, a la mayoría les gustaría llenar sus horas y sentirse lo más útiles que fuera posible. Y si esto es así, ¿no sería más sensato intentar recolocar a esas personas en otros departamentos donde sí se necesitan manos? Resultaría una forma más eficiente de gestionar los recursos humanos dentro de esa entidad tan rígida que es la Administración.

Por otro lado, todo euro que la administración dedique a contratar nuevas personas, no lo está dedicando a reactivar la economía. En Bruselas manejan el ratio de que por cada euro invertido por ellos se deberían generar cinco. El dinero público que se emplee en contratar nuevos trabajadores por la Administración, ¿cuánto va a generar? Seguimos teniendo un déficit elevado y parece que nos van a flexibilizar el reajuste y esto significa que dispondremos de algún euro más, pero tenemos la obligación de gastarlo muy eficientemente.

La Administración no necesita más efectivos. Salvando algunas necesidades muy concretas que deban ser provistas en el mercado (cirujanos, por ejemplo), el resto lo tiene ya dentro de casa y es solo cuestión de realizar una gestión eficiente de los recursos humanos que se puede hacer con la buena voluntad de todos los implicados (Gobierno, funcionarios y sindicatos): en circunstancias extraordinarias hacen falta medidas extraordinarias y renuncias. Tal y como están las cosas, que la Administración se plantee contratar a nuevos empleados es un lujo que a día de hoy no nos podemos permitir.

Entiendo que para aquel que está en paro conseguir un trabajo es muy importante y que si se puede sacar del paro a dos personas, mejor que a una sola, pero creo que esa no es la vía. Es un parche a corto plazo que no remedia en absoluto el problema de fondo: hay que reactivar la economía porque está parada, y si las empresas no tienen pedidos no producen, y si no producen no contratan personal.

Así pues, esta pequeña medida de entre toda la batería presentada por el Gobierno, no me parece acertada, porque no creo que la Administración deba contratar más efectivos, porque no los necesita, porque no tiene dinero y porque hay maneras mucho más eficientes de gastarlo. Pero, sin tener demasiada información, también creo que hay otras muchas medidas de entre las anunciadas que tienen mucho sentido. Dejemos de fijarnos en el chocolate del loro y dediquémonos a lo importante.