Seguro que muchos han oído hablar estos días del Banco Mundial. Lo triste es que, seguramente, no haya sido por los más de 20.000 millones de dólares que cada año emplea en el desarrollo del Tercer Mundo. La misión primordial del Banco Mundial, la de “reducir la pobreza en el mundo y mejorar los niveles de vida de la gente”, se ha visto ensombrecida por el escándalo de su Presidente, Paul Wolfowitz. Éste promocionó a su pareja sentimental dentro de la institución, tanto que en la actualidad ella cobra casi 200.000 dólares al año, un salario mayor que el de la secretaria de estado de EE.UU., Condoleezza Rice. Tras destaparse el escándalo, el Banco estableció un panel para investigar el caso, que ha concluido que Wolfowitz violó el código de conducta y las reglas de personal, y que incurrió en un conflicto de intereses.

Que el aún Presidente hiciera de la lucha contra la corrupción su prioridad en el Banco hace que su actuación resulte aún más hiriente si cabe. Ayer se reunía el Consejo del Banco Mundial, que incluye a los 185 países miembros. Aun reconociendo la mala actuación de su Presidente, todavía no está claro si Wolfowitz tendrá que abandonar su puesto. Lo irónico del caso es que el Presidente está dispuesto a aceptar la dimisión, pero sólo si a cambio la institución asume su parte de culpa en la gestión de la polémica por el ascenso de su novia. Wolfowitz también quiere que se separe el conjunto de su gestión del escándalo de nepotismo, pues cree que ya ha pagado un alto precio al haber sido expuesto al ridículo público. Desafortunadamente este no es el primer ejemplo, y seguro que no es el último, de altos cargos que abusan de su poder para favorecer a ciertos empleados. El lado positivo de lo ocurrido con Wolfowitz es que se haya hecho público. Ojalá pronto el Banco Mundial vuelva a ser noticia, pero no por escándalos de abuso de poder.

Entradilla:
Seguro que muchos han oído hablar estos días del Banco Mundial. Lo triste es que, seguramente, no haya sido por los más de 20.000 millones de dólares que cada año emplea en el desarrollo del Tercer Mundo. La misión primordial del Banco Mundial, la de “reducir la pobreza en el mundo y mejorar los niveles de vida de la gente”, se ha visto ensombrecida por el escándalo de su Presidente, Paul Wolfowitz.