
Porque, ¿qué defienden realmente las distintas formaciones políticas? En algunos casos, tengo claro qué piensan sobre determinados asuntos, pero me pregunto cuál es su opinión acerca de aquello sobre lo que nunca opinan. Por poner un ejemplo, ¿saben ustedes qué opinan UPyD o el PP sobre el aborto? Yo no.
En otras ocasiones, el despiste se produce porque el político prima al proponente por encima del contenido o la propuesta defendida por éste. Es decir, el “yo no voy a apoyar esta propuesta porque la hace este partido o esta persona”. Me generaría más tranquilidad que las propuestas se estudiaran y decidieran en función de su calidad y de cómo sirven a los intereses de Navarra y su ciudadanía, y no en función de quién las proponga. También ocurre que el mismo partido actúa de forma diferente según en qué provincia se encuentre, así, Bildu no tiene la misma postura aquí que en la Comunidad Autónoma vecina.
Permítanme que me detenga en un caso que me tiene francamente despistado. Se trata de la postura de los socialistas. ¿Son independentistas, soberanistas, constitucionalistas, federalistas o regionalistas? ¿De qué depende que opten por una u otra cosa? Después de ver lo que hacen en Cataluña y País Vasco y leer los resultados del congreso del PSN, se acrecientan mis dudas: resulta que un partido que yo creía que era progresista y español ha decidido formar Gobierno con otro más conservador y nacionalista. Y cuándo gobiernen juntos ¿Qué programa regirá? ¿Se impondrá el euskera en las escuelas? ¿Habrá concierto con los centros privados? ¿Volverán a subir los impuestos?
Me parece vital saber qué piensan y cuáles son sus líneas rojas innegociables. A este respecto, el ejemplo más reciente, y más flagrante, es el de la operación Donapea: en 2011 el PSN apoyaba el proyecto y ahora Roberto Jiménez afirma que “rectificar es de sabios” y que su partido recurrirá ante los tribunales el convenio urbanístico. Entiendo que las opiniones y las posiciones pueden, y a menudo deben, evolucionar en el tiempo, que la negociación exige cintura y renuncias… Pero creo también que hay principios no negociables y que hay que ser claros, decir lo que realmente se piensa y actuar en consecuencia, dejando de lado de una vez los enjuagues, la poliestrategia y los cálculos políticos. El cambio de postura del PSN en Donapea no hace sino que los ciudadanos perdamos la confianza, porque se demuestra, una vez más, que la opinión es muy variable en el tiempo y que su palabra de hoy puede no tener valor alguno mañana.
Además, en este caso concreto, no debemos de obviar que la Universidad de Navarra, la Clínica Universidad de Navarra y el CIMA han sido uno de los principales factores que han contribuido al desarrollo equilibrado de Navarra, tanto económico, como formativo. No en vano la Universidad es el segundo empleador de Navarra que nos ha hecho ser una referencia a nivel incluso internacional. No se entiende por qué alguien se opone con esa energía a un proyecto de investigación con una fuerte inversión, del orden de 200 M€ y que supondría la creación de aproximadamente 400 puestos de trabajo entre investigadores y técnicos.
Un famoso economista alemán decía que las diferencias se solventan en la mesa del Gobierno mediante coaliciones y máxime en época de crisis. ¿Es que en Navarra no somos capaces de superar nuestras diferencias mirando al bien común?
Tal vez es que yo no entienda de política. Pero mucho me temo que no soy el único que sigue perplejo ante la flexibilidad de cintura que muestran algunos. En definitiva, yo pediría a todos los partidos y a sus líderes claridad y coherencia. Sin ello será difícil que mejore la confianza de los ciudadanos en la política.