Por todo ello, el resultado presentado es positivo. Navarra se encuentra en el grupo de regiones españolas que lideran el ranking de prosperidad. Ahora bien, ¿Es esta comparación completa y por tanto, relevante? La respuesta es no. La fotografía ofrecida presenta unos perfiles menos exitosos si la comparación la realizamos con las regiones europeas más desarrolladas. En este caso, la percepción es distinta y nos indica con claridad el esfuerzo que todavía tenemos que hacer cuando nos medimos con los mejores. Si nos comparamos con las regiones que pertenecen al 20% de las que tienen mayor renta per cápita en Europa, grupo en el que está Navarra, observamos que nuestra Comunidad se encuentra en posiciones atrasadas, en lo que se refiere al nivel de su productividad. Además, el crecimiento de la productividad se sitúa en una tasa media anual, en el periodo 1999/2003, de 3,5%, inferior al obtenido por regiones como Oxfordshire, Sussex, Stuttgart, Bremen, Groningen , Lombardía, Emilia Romagna, Vorarlberg o Irlanda, entre otras.
Por tanto, la evidencia nos indica que no estamos reduciendo la brecha que tenemos con las regiones más avanzadas. Nuestro esfuerzo de mejora nos sitúa entre las primeras regiones españolas, pero es insuficiente para reducir la distancia que nos separa de las regiones europeas más dinámicas.
Estas comparaciones nos revelan que tenemos deficiencias importantes en el desarrollo de nuestros entornos tecnológicos y de innovación y el funcionamiento de los mercados laborales, financieros y de emprendedores. Las regulaciones del marco industrial y social de nuestra economía son elevadas y muchas, ineficientes. El esfuerzo que las empresas navarras están haciendo para desarrollar estrategias más orientadas a la diferenciación, internacionalización y diversificación de sus actividades es todavía modesto.
Por ello, debemos establecer un diagnóstico riguroso de las restricciones de nuestra economía. Se trata de encarar con decisión las reformas del marco laboral, empresarial e institucional necesarias para acercarnos de forma más consistente a las regiones europeas que lideran el avance.