
Acceso al Gráfico de la Semana
El número de patentes españolas solicitadas ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) lleva años en descenso. En los últimos quince años el total ha pasado de 3.803 solicitudes en 2009 a 1.296 en 2024. Navarra no ha sido una excepción: ha pasado de 112 a 28 solicitudes anuales. La tendencia decreciente, sobre todo a partir de 2017, se debe a la entrada en vigor en esa fecha de la Nueva Ley de patentes de 24/2015, que generalizaba el examen de novedad y actividad inventiva a todas las solicitudes.

Entre 2009 y 2024 Cantabria ha sido la comunidad autónoma con el “mejor” desempeño en solicitudes de patentes, al registrar una disminución de solo un -7,7%. Le siguen, a considerable distancia, Murcia (-50%) y Valencia (-54%). En el mismo periodo, Navarra ha reducido su número de patentes en un 75%, frente al descenso del 65,9% nacional. Aragón destaca como la región con la mayor caída, con una reducción del 89,3% en los últimos quince años.

Desde 2009 la participación de Navarra en el total de patentes solicitadas en España ha mostrado una evolución desigual: el mayor porcentaje se registró en 2010 (3,28%) y el más bajo en 2016 (1,71%). En 2024, en Navarra se solicitaron el 2,16% del total de patentes nacionales.

Ahora bien, según el think tank navarro, si se calculan las patentes solicitadas por población, obtenemos otros resultados. En 2009 Navarra lideraba el número de patentes nacionales solicitadas, con 17,85 por cada 100.000 habitantes, seguida de cerca por Aragón, con 15,94. Quince años después, en 2024, Navarra ocupa el segundo lugar a nivel nacional, con 4,13 solicitudes por cada 100.000 habitantes, solo superada por Madrid, que alcanza el 4,21.

Durante el pasado año el 54% de las patentes solicitadas se concedieron, frente a un 17% que sufrieron cambios de modalidad, un 11% de desistimientos, 11% de denegaciones y un 7% de retiradas.

Para Institución Futuro, esta panorámica refleja la transformación del sector de las patentes en España en los últimos años. La disminución de patentes nacionales y navarras, junto con un posible traslado a otras jurisdicciones, y el impacto de innovaciones disruptivas como la inteligencia artificial, sugieren un entorno cada vez menos estable para la protección comercial de la innovación.