Aunque la Comunidad Foral tiene relativamente pocas empresas zombi en términos absolutos, éstas representan una proporción mayor de su tejido empresarial que en cualquier otra región española
El Think Tank navarro Institución Futuro analiza en detalle la nueva edición del informe anual sobre la relación de empresas zombi existentes en la economía española realizado por Informa B&D, que identifica aquellas compañías que, con más de diez años de antigüedad, no son capaces de cubrir sus gastos financieros con sus resultados durante al menos dos ejercicios consecutivos. Una elevada presencia de estas empresas suele asociarse a un menor dinamismo económico, menor productividad y mayores dificultades para invertir y crecer.

Para Institución Futuro, cuando se analiza el peso de las empresas zombi sobre el total de empresas comparables, la situación de Navarra cambia radicalmente. La Comunidad Foral encabeza el ranking nacional con un 8,52%, por delante de Asturias (8,49%), La Rioja (8,07%) y Galicia (8,01%). Es decir, aunque Navarra tiene relativamente pocas empresas zombi en términos absolutos, éstas representan una proporción mayor de su tejido empresarial que en cualquier otra región española.

En Navarra, su número pasó de 651 en 2021 a un máximo de 784 en 2023. Aunque posteriormente se observa una reducción hasta las 644 empresas en 2026, el porcentaje que representan sobre las empresas comparables sigue siendo elevado: del 7,8% en 2021 pasó al 10,2% en 2022 y todavía se sitúa en el 8,52% en 2026, lo que coloca como la CCAA con mayor porcentaje de este tipo de compañías.

Las empresas son uno de los principales motores de prosperidad de una sociedad. Son las que invierten, innovan, crean empleo, generan riqueza y aportan los recursos con los que se financian los servicios públicos. Cuanto más dinámico es un tejido empresarial, mayor suele ser la capacidad de una economía para crecer y mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Las empresas zombi, por el contrario, apenas contribuyen a estos objetivos. Al destinar gran parte de sus recursos a sobrevivir y atender sus compromisos financieros, presentan una menor capacidad para invertir, innovar, crecer o generar empleo de calidad. Por ello, Institución Futuro advierte que una elevada presencia de este tipo de compañías puede interpretarse como un síntoma de menor dinamismo económico y una señal de que parte del tejido empresarial está perdiendo capacidad para competir y crear valor.