Lo que ahora conocemos como Unión Europea comenzó siendo un acuerdo puramente económico entre Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Después de que varios líderes intentaran de forma fallida la integración europea, Robert Schuman, inspirado en las ideas de Jean Monnet, dio en el clavo: concibió una Europa unida por los asuntos económicos. Su discurso, pronunciado el 9 de mayo de 1950, supuso el comienzo de la integración europea y la adhesión de más países. Con el tiempo, la cohesión europea se ha querido desarrollar alcanzando también otras áreas, entre las que se incluye la cultura. La primera vez que la unidad cultural se mencionó en un tratado fue en 1993 (Tratado de Maastricht) y, desde entonces, los estados miembros intentan llevar a cabo de manera conjunta diversas actividades. Existen varios ejemplos recientes de la actividad cultural europea orientada a los ciudadanos.

El 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, se inauguró en el edificio central de la Comisión en Bruselas, el Berlaymont, una exposición permanente con más de 300 piezas de artistas de los 25 estados miembros. En el día de la UE, el 9 de mayo, varios cafés de las capitales europeas acogieron a famosos escritores europeos, quienes acudieron a estas jornadas literarias y debatieron sobre la UE. La designación anual de la Capital Europea de la Cultura también pretende favorecer la multiculturalidad. Sin embargo, el factor económico es aún preponderante y la organización de actividades culturales se rige más por el beneficio económico que por un auténtico espíritu de conciliación cultural. A la larga, este planteamiento basado en lo puramente financiero acarreará problemas, como el que ya se ha planteado con el proceso de adhesión de Turquía a la Unión. Si los ciudadanos no conocen las culturas vecinas, no se puede pretender que las toleren, sobre todo cuando son muy diferentes a las propias.

Entradilla:
Lo que ahora conocemos como Unión Europea comenzó siendo un acuerdo puramente económico entre Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Después de que varios líderes intentaran de forma fallida la integración europea, Robert Schuman, inspirado en las ideas de Jean Monnet, dio en el clavo: concibió una Europa unida por los asuntos económicos.