La Universidad de Gotemburgo ha publicado recientemente, con financiación de la Comisión Europea, la tercera edición del “Índice Europeo de Calidad de Gobierno (EQI)”, el único indicador de la calidad institucional disponible a nivel regional en la Unión Europea. La calidad institucional se mide a través de tres pilares: imparcialidad de la prestación de servicios públicos, calidad de los mismos y nivel de corrupción. Este análisis cualitativo, basado en encuestas a 78.000 ciudadanos europeos, arroja resultados subjetivos -no dejan de ser percepciones ciudadanas- pero no por ello menos interesantes.
El primer dato relevante es el referido a los resultados obtenidos por las diferentes CCAA en el análisis de 2017: País Vasco, Navarra y Cantabria encabezan el ranking nacional, y Andalucía, Canarias y Baleares lo cierran. Las grandes diferencias entre CCAA hacen que España sea, tras Italia, el país con más disparidades regionales.

Atendiendo al análisis de cada uno de los pilares se comprueba cómo Navarra obtiene en relación a las otras CCAA relativamente buenos resultados en calidad (72,5 sobre 100) e imparcialidad de los servicios públicos (65,9). En el pilar de corrupción obtiene un segundo puesto, pero con una puntuación muy mejorable: 55,12 sobre 100.

El resultado de Navarra puede analizarse desde una doble perspectiva. Si observamos la evolución del EQI de la Comunidad Foral, no podemos sino alegrarnos de que ésta haya mejorado, sobre todo tras la caída sufrida en 2013.

Ahora bien, el estudio de la Comisión Europea compara a Navarra con otras regiones europeas con PIB similar: ahí se comprueba cómo Navarra aún tiene un largo recorrido de mejora en este Índice. Es decir, a nivel nacional estamos por encima de la media, pero deberíamos aspirar a entrar en el grupo de cabeza de la UE, cosa que ahora no ocurre: Navarra ocupa el puesto 73º de las 202 regiones estudiadas.

Por último, incluimos los datos del EQI de los países analizados: España ha caído 5 puestos de 2013 a 2017. De los países de Europa Occidental solo superamos a Italia y Grecia, a lo que se suma la ya citada fractura territorial española en el Índice.

Los resultados nacionales nos dejan una última reflexión: en España la mayor o menor calidad del gobierno no se asocia con la riqueza de las regiones: hay CCAA ricas, como es el caso de Cataluña, que suspende claramente, o de Madrid, con una nota que no llega al aprobado.