
Institución Futuro y Sociedad Civil Navarra celebraron ayer en el colegio mayor Larraona una mesa redonda para hablar sobre la evolución de la economía foral y proponer fórmulas para su mejora.
El salón de actos del colegio mayor Larraona congregó ayer a unas sesenta personas que acudieron para escuchar a los participantes en el acto titulado ‘La economía navarra a debate’, una mesa redonda organizada por el laboratorio de ideas Institución Futuro y Sociedad Civil Navarra. Aunque los ponentes tampoco aportaron muchos datos novedosos acerca del actual momento económico, el encuentro sí sirvió para divulgar una vez más algunas de las conocidas recetas liberales: menos impuestos y burocracia, más libertad empresarial y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Así lo defendieron, cada uno con su estilo, los tres invitados. José María Aracama, presidente de Institución Futuro, y Álvaro Bañón, economista y profesor visitante de la Universidad de Navarra, emplearon un tono más formal y académico, mientras que Carlos Medrano, economista en Eximia Consultores, puso el punto desenfadado.
El formato elegido consistió primero por una exposición individual de quince minutos para cada invitado que luego dio paso a una charla abierta al público, entre el que se oyeron voces que reforzaban algunos de los puntos mencionados previamente por los ponentes. Uno de los temas que mayor interés suscitó fue la proporción entre trabajadores del sector privado en comparación con la cantidad de gente cuyos ingresos llegan directamente del Estado, de los que en su mayor parte eran los más de 131.000 pensionistas que residen en Navarra. “Los empleados del sector privado ya son menos numerosos que quienes cobran del Estado. Somos una sociedad muy blandita y aceptamos muy mal este tipo de discursos, pero con las pensiones habría que hacer un ajuste muy bestia”, defendió Bañón, que fue el primero en hablar.
Vocación empresarial
La necesidad de promover las vocaciones empresariales entre los jóvenes fue otro de los temas centrales abordados durante la mesa redonda. Tanto Bañón como Medrano insistieron en la importancia de animar a los estudiantes a lanzarse a crear su propia empresa, pero también lamentaron el escaso eco de este tipo de llamamientos en un entorno con poca cultura por el esfuerzo en el que se fomenta más la idea de opositar. “La figura del empresario está poco valorada”, aseguraron. Sí que reconocieron que la escasez de empresas medianas es una importante debilidad de la economía navarra, lo que atribuyeron a dos causas principales. Primero, al salto burocrático que supone rebasar los cincuenta empleados y, segundo, a la escasa preparación de muchos empresarios. “Al empresario hay que profesionalizarlo. En Navarra abundan aquellos que tienen mucho arranque, pero cuya baja capacidad de gestión los convierte en un cuello de botella para el crecimiento”, resumió Medrano.
Dentro de los “deberes” para quienes están al mando de las instituciones, Aracama incidió en la pérdida de competitividad fiscal de Navarra respecto al resto de regiones españolas. En ese sentido, aseguró que la Comunidad foral siempre había destacado por ser puntera en el tratamiento fiscal a las empresas y que, ante cualquier avance en ese sentido en otro territorio, se mejoraba el tratamiento tributario. “Ahora estamos en el puesto 11 de 19. Navarra no atrae inversiones porque ha dejado de ser atractiva. De ser la comunidad con menos paro, hemos al séptimo puesto. Las empresas tienen vacantes que no se cubren porque a muchas personas les sale más a cuenta no trabajar”, expuso Aracama.