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En un artículo anterior repasaba el estancamiento económico que sufre Navarra en áreas tan relevantes como la competitividad, el desempleo, la atracción de inversiones… Contaba que la política económica del actual gobierno foral parece ir en la misma línea que en la legislatura anterior, por lo que no podemos esperar resultados muy diferentes.

Dicha tendencia negativa se produce de manera imperceptible para la sociedad y hay que revertirla antes de que sea demasiado tarde. Desde Institución Futuro siempre nos basamos en los datos para poder identificar dichas tendencias y planteamos propuestas que estamos convencidos ayudarían a volver a colocar a nuestra tierra entre las mejores regiones de Europa.

La primera propuesta que hacemos es la de alentar el dinamismo y la sofisticación empresarial, recordando que la empresa privada es la principal generadora de riqueza y empleo. El objetivo prioritario debiera ser volver a recuperar el pleno empleo; empleo privado de calidad. Para ello se les debe apoyar para que consigan ser más innovadoras, se abran al exterior y busquen su tamaño eficiente. Será la forma de que sean más competitivas. De esta forma se asegurará el mantenimiento y la creación de nuevos puestos de trabajo. Es fundamental entender y conocer qué necesitan para ayudarlas, con un enfoque de colaboración público-privada, más necesario que nunca. En los últimos años, el crecimiento del empleo ha venido a través del empleo público, consiguiendo que haya más personas viviendo de lo público que de lo privado; esto no es sostenible.

Una segunda propuesta es que se debiera utilizar la autonomía que tiene Navarra para realizar una reforma integral de la fiscalidad. No llego a comprender cómo estamos pagando, tanto empresas, autónomos, emprendedores como ciudadanos, más impuestos que en otras regiones españolas. Reformar el sistema fiscal para que sea equilibrado y competitivo y mejore su capacidad recaudatoria y su eficiencia. El objetivo ha de ser incrementar la recaudación sin crear nuevos impuestos ni subir los existentes, sino aumentando las bases imponibles. Igualmente se recomienda una apuesta decidida por la lucha contra el fraude.

La tercera propuesta es el desarrollo de las infraestructuras. Navarra cuenta con varios proyectos pendientes que han estado paralizados en la última década. Uno de ellos, el Tren de Alta Velocidad (TAV), una infraestructura clave para ponernos en el mapa y que le corresponde hacerla y pagarla al Estado. A nosotros nos toca exigir su realización. Otro proyecto, la finalización de la ampliación de la primera fase y la realización de la segunda con su zona regable del Canal de Navarra. Retrasarlo supone una pérdida de oportunidad no entendible, más aun conociendo los resultados obtenidos en la primera fase. La conexión de Pamplona por autovía con Madrid, para no ser la única capital de provincia que no la tiene. Y dado el déficit de redes de transporte de energía eléctrica que tiene Navarra, se hace necesario la construcción de una nueva red de 400 KV. Por otra parte, aunque la infraestructura está disponible, se echa en falta unas mejores conexiones aéreas de Pamplona con distintos destinos nacionales y extranjeros.

La cuarta propuesta tiene que ver con la educación y la formación, que deben estar enfocadas a la empleabilidad futura, teniendo en cuenta las necesidades de las empresas y de la sociedad, de forma que se facilite la incorporación de los jóvenes al trabajo. Debe fomentarse el conocimiento de las nuevas tecnologías digitales y la formación continua en las empresas para asegurar la actualización de los trabajadores en activo. Hay que impulsar la FP dual involucrando al máximo a la empresa en la fijación de los contenidos educativos. Es inconcebible que tengamos a 30.000 parados y, al mismo tiempo, empresas con problemas para reclutar a los perfiles que necesitan.

Terminaré con una quinta propuesta que va orientada hacia el gasto público en Navarra. En los últimos años venimos gastando cada vez más sin que la calidad de los servicios mejore. Hay que romper esa tendencia priorizando el ajuste presupuestario y la reducción de la deuda pública. Hay que llevar a cabo una revisión integral de los Presupuestos, empezando por el gasto de personal que está disparado. La Administración Pública Navarra ha de ser un modelo de excelencia aprovechando al máximo los recursos que emplea para mejorar el servicio que ofrece a los contribuyentes y ser lo más eficiente posible. Se debieran introducir herramientas que evalúen la eficiencia individual y de los distintos servicios ofrecidos, así como mejorar la transparencia y la rendición de cuentas.

Un uso excelente de la digitalización e Inteligencia Artificial, la I+D+i y la transformación energética y medio ambiente nos acelerarán los resultados esperados. Mención aparte merecen los fondos europeos Next Generation con los Pertes, que podrían estar ayudando a la transformación económica; hay mucho que mejorar en su gestión.

Dado el pequeño tamaño de nuestra tierra, la eliminación de trabas burocráticas y el establecimiento de un marco regulatorio claro y estable, sin cambios de las reglas de juego a mitad de partido, serán también garantía para que la Comunidad foral sea una región atractiva. ¿Por qué no nos proponemos que Navarra sea la región donde menos tiempo se tarde en crear una empresa? Tenemos autonomía fiscal y financiera que bien orientada nos puede ayudar a conseguirlo.

Y como siempre defiendo: todo esto solo podrá llevarse a cabo con el consenso político de las principales fuerzas parlamentarias. Revertir la tendencia negativa de Navarra llevará tiempo, seguramente más de una legislatura, pero será la única forma de lograrlo.

Institución Futuro
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