
Esta expresión no dice mucho, pero si afirmáramos que más recursos sanitarios no implican mejor salud para la población, podría sonar incluso contradictorio o chocante. No lo es tanto. El ejemplo claro es el sistema sanitario estadounidense. No nos extrañaríamos si nos dijesen que no es un sistema equitativo: en un sistema que carece de cobertura universal, y los menos pudientes no acceden al mismo tipo de atención que los que pueden permitirse un buen seguro médico. Sin embargo, sorprende mucho más que siendo uno de los países con mayor gasto sanitario por habitante, no sea precisamente el que mejores resultados en salud obtiene. Los resultados de un estudio realizado por la Commonwealth Fund así lo demuestran. Comparando los resultados y el gasto sanitario per capita de Estados Unidos con los de Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido, el resultado no puede ser más claro: Estados Unidos gasta 6.102 dólares per cápita (el doble o triple que los otros países) y se sitúa en el último lugar en cuanto a acceso (equidad), eficiencia, vida saludable y seguridad en la atención. Es muy probable que los mejores profesionales se formen y trabajen en Estados Unidos, y que algunos hospitales dispongan de la mejor tecnología pero, en conjunto, como sistema sanitario, el estadounidense presenta flaquezas muy importantes.
Entradilla:
Esta expresión no dice mucho, pero si afirmáramos que más recursos sanitarios no implican mejor salud para la población, podría sonar incluso contradictorio o chocante. No lo es tanto. El ejemplo claro es el sistema sanitario estadounidense.