Diario Negocio, 2 de julio de 2010
Mientras la presión fiscal de España se hunde por la crisis y el fraude, la del contribuyente se dispara
Ni un aumento de presión fiscal en tiempos de bonanza significaba necesariamente que subían los impuestos, ni cuando arrecia la crisis un recorte del indicador representa lo contrario. La prueba de esto último, en versión ya casi aberrante, está a la vista en España, un país donde la presión impositiva global se desploma, mientras crece con rapidez la de cada contribuyente.

Los datos mandan. En los últimos años, el think tank Institución Futuro ha venido dando una vuelta de tuerca al concepto del Día de la Liberación Fiscal, o Día del Contribuyente, acuñado en EEUU a finales de los años 40 para reflejar sobre un calendario el día ficticio en el que un ciudadano dejaría de pagar sus impuestos de todo el año si hasta entonces hubiese dedicado todos sus ingresos únicamente a cumplir con Hacienda.

Entre 2007 y 2009, en España esa fecha se ha adelantado 19 días (ver gráfico adjunto), para situarse en el 1 de mayo, mientras la medida de la Unión Europea ha visto cómo el día de la liberación apenas se acortaba en cuatro días. En estos dos años España ha pasado del puesto 15 al 22 por nivel de presión fiscal y esto, asegura la responsable de estudios de Institución Futuro, Cristina Berechet, "es por la crisis y por el aumento de la economía sumergida", que ha golpeado especialmente a nuestro país.

Mientras tanto, y como permite comprobar una aplicación informática, la calculadora fiscal  de Institución Futuro(www.diadelcontribuyente.org), la presión fiscal del ciudadano no está haciendo más que subir. Según una comparativa de supuestos prácticos elaborada para NEGOCIO, de 2008 a 2009, el día del contribuyente realmente se ha retrasado, apenas una jornada para las rentas medias-altas, pero hasta ocho en el caso de un contribuyente con 24.000 euros de sueldo bruto, ciertas circunstancias familiares y determinados hábitos de consumo.

Son estimaciones efectuadas siguiendo la normativa fiscal de Navarra, donde está radicado el think tank, pero sirven de claro antecedente para lo que ya se está trasladando este año al territorio común. En 2009 el Gobierno foral introdujo una modificación en la deducción de los 400 euros que suponía su desaparición a partir de cierto nivel de rentas. Ese incremento de factura impositiva que refleja la calculadora fiscal se ha extendido en 2010 al resto de comunidades. El otro factor que influye en el aumento de presión fiscal individual es la subida del verano pasado en los impuestos sobre tabaco e hidrocarburos.

Al igual que sucedía en 2008, la evolución de los supuestos prácticos analizados reflejan en 2009 hasta qué punto las grandes operaciones económicas y la fiscalidad indirecta van aplanando la diferencia de factura impositiva existente entre contribuyentes con rentas altas y bajas.

De entrada, un ciudadano con bajos ingresos (supuesto 1) tarda 26 días menos en cumplir con Hacienda que otro con rentas altas (supuesto 3), pero si se incorporan hábitos de consumo que afectan al IVA y a los impuestos especiales, esa brecha se reduce a 14 días y, si además se incluye como variable la percepción de una herencia, el contribuyente con mayores ingresos llega a salir proporcionalmente mejor parado que el de renta baja tras su cita con Hacienda.

¿Y qué sucederá en 2010? Según estima Berechet, la crisis seguirá pesando más que las subidas de impuestos. "Mientras no se recupere la economía, no crecerá la recaudación", a pesar de que, según prevé la experta, el alza del IVA podría retrasar unas tres jornadas el Día del Contribuyente, el tijeretazo a la deducción de 400 euros otros tres o cuatro días y también tendrá un impacto "importante" el incremento de la tarifa del ahorro del IRPF.